España reduce en un 56 por ciento el consumo de bolsas de plástico de un solo uso

Se prevé que dentro de cuatro años desaparezcan por completo del país gracias a una legislación aprobada por el Congreso en 2011.

Desde el año 2009, España ha disminuido en un 56 por ciento el uso de bolsas comerciales de plástico no biodegradable plástico por habitante, que afectan de forma negativa al medio ambiente, principalmente para las aves y la fauna marina.

Así, y si se cumple el calendario propuesto, las bolsas de plástico de un solo uso pasarán a la historia en 2018. Esto es, al menos, lo que pretende la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, aprobada por el Congreso de los Diputados el pasado 14 de julio de 2011.

En España se consumen cada año 280-300 bolsas de plástico por habitante y año (según datos de 2012) y cada una de ellas emite 4 gramos de CO2 a la atmósfera, debido a que están fabricadas con derivados del petróleo.

Bolsa de plástico en el mar/Atmosferis.com

Estas bolsas pueden tardar más de un siglo en degradarse, y una vez lo hacen originan partículas microscópicas que pueden entrar en la cadena alimenticia. En este sentido, cien mil animales marinos mueren cada año al ingerir estos elementos nocivos, al confundirlos con otras especies como las medusas.

Estos preocupantes datos han sido motivo suficiente para aprobar en 2011 una ley sobre residuos, con el objetivo de prevenir, evitar y reducir los impactos adversos que tienen las bolsas de plástico sobre la salud humana y el propio medio ambiente.

En concreto, y tomando como referencia datos relativos al mercado de bolsas en 2007, los plazos que establece la normativa legislativa para llevar a cabo esta sustitución será de un 60 por ciento antes de 2013; el 70 y 80 por ciento en 2015 y 2016, respectivamente. Y en 2018 estos elementos nocivos para el medio ambiente tendrán que haber sido sustituidos en su totalidad.

Bolsas biodegradables, ¿la solución?

Las bolsas no biodegradables de un solo uso aparecen en España sobre los años setenta, con distribución gratuita hasta casi nuestros tiempos y, en la mayor parte de los casos, no son reutilizadas sino que se utilizan una única ocasión. Pueden tardar en integrarse en el medio más de un siglo y suponen una fuente de contaminación y peligro ambiental evitable. De ahí la necesidad de buscar una alternativa más sostenible.

La legislación actual solicita el fomento y uso de las bolsas biodegradables, con una consistencia similar a las tradicionales de plástico y sin efectos nocivos, cuyos elementos constitutivos son de materia orgánica y tienen la facultad de descomponerse y reintegrarse en la tierra por acción de la naturaleza, que la utiliza para producir energía y crear otras sustancias.

La corta vida de estas bolsas, como máximo unas semanas, se limita al periodo de manufactura, posterior almacenamiento, envasado, bodegaje y uso del consumidor.
Otras alternativas a las bolsas de plástico pueden ser las de tela o papel, así como cestas y carritos, cuyos materiales utilizados para su fabricación son ampliamente compensados por la multitud de veces que pueden ser usados, aunque la opción más vanguardista es la de las nuevas bolsas biodegradables.

Rayco Rodríguez López

Rayco Rodríguez López

Redactor especializado en comunicación corporativa, locutor y Community Manager. Estudié la Licenciatura de Ciencias de la Información (rama Periodismo) y la Diplomatura de Maestro de Educación Primaria en la Universidad de La Laguna. Ahora, curso el Máster Universitario en Periodismo Multimedia Profesional de la Universidad Complutense de Madrid.

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