Bienvenidos a Ciudad Lineal

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Calle Alcalá, principal arteria de Ciudad Lineal. SaraSda

Hoy os adentro en Ciudad Lineal. Es miércoles por la noche y la calle Alcalá, la principal arteria del distrito, es un bullicio constante. Cientos de comercios, bares de toda la vida, gentes nuevas y los que se han criado aquí desde pequeños conviven entre estos edificios. Ciudad Lineal es un distrito variopinto, un lugar donde reina la multiculturalidad, una línea recta que crece desde el centro de Madrid.

En los años 60 Ciudad Lineal tan sólo era un barrizal con pequeños tramos asfaltados. Fue el arquitecto Arturo Soria el primero en dar forma a este distrito, pretendía crear una “ciudad” alargada de casas familiares comunicadas con el resto de la ciudad por tranvía. Pero sus ideas originales fueron modificándose hasta dar lugar a una gran línea recta de la que emergen bloques y bloques de pisos y comercios.

Centro Comercial Alcalá Norte
Centro comercial Alcalá Norte. SaraSda

Camino desde Ventas hasta Pueblo Nuevo, una inmensa cuesta me da las buenas noches. Rafael Baeza, un andaluz jubilado que emigró hace más de sesenta años a la capital, me espera para enseñarme los rincones del barrio, para presentarme a sus gentes y para dejarme llevar por este aroma tradicional que envuelve el distrito. Subimos hasta toparnos con un gran centro comercial, el Alcalá Norte, un complejo integrado por decenas de tiendas, restaurantes y un cine. Aquí los jóvenes pasan sus tardes y los más mayores se entretienen observándolos y contándose batallas de antaño.

Negocio de la zona
Uno de los negocios latinos de Ciudad Lineal. SaraSda

Rafael me cuenta que el barrio ya no es lo que era, que en los años setenta la mayoría de las calles estaban sin asfaltar y que fueron las familias que emigraron desde pueblos remotos de Andalucía, Extremadura o Castilla los que ocuparon estos lares. A día de hoy ocurre algo parecido, no es un barrio castizo, no está repleto de madrileños, sino de aires latinos, de ecuatorianos, colombianos o peruanos que buscan mejores condiciones de vida. Lo latino se impone, decenas de bares cercanos a Quintana proponen salsa o bachata como diversión para los fines de semana. Ahora, las calles estás más que asfaltadas y repletas de franquicias y de grandes tiendas. Las cosas cambian, se modernizan, Ciudad Lineal se reinventa.

Seguimos caminando hasta llegar al Centro Cultural Príncipe de Asturias, aquí nos encontramos con una pequeña biblioteca inaugurada en 1993. También hay un centro de mayores y un parque caracterizado por los colores y las formas del otoño. Aquí se aúna la juventud con la sabiduría, los abuelos juegan con sus nietos y nunca sabremos quiénes lo disfrutan más. “Cada vez hay más niños, hay muchos críos chinos y de América del Sur, ellos son los que tienen los comercios por esta zona”, asegura Rafael. De ahí que el distrito de Ciudad Lineal cuente con 31 guarderías, 12 colegios públicos de educación infantil y primaria, cinco institutos de educación secundaria y 31 colegios privados.

Bajamos por la Calle Lago Constanza, los bloques de edificios se intercalan con pequeñas casitas destartaladas en las que no vive nadie. Seguimos bajando, el silencio aumenta y nos encontramos con el Cementerio de la Almudena, el cementerio más grande de la capital y también el mayor de Europa Occidental. Es inmenso, imponente y está rodeado de pequeños puestos de flores que en estos días tienen más público que nunca.

El paseo se acaba, Rafael se despide habiéndome enseñado mi zona, mi distrito. Esa Ciudad Lineal que tiene mil y una historias para contar.

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