Templo de Debod, un tesoro del Antiguo Egipto entre los rascacielos madrileños

El Templo de Debod está situado en la Montaña madrileña del Príncipe Pío, en pleno centro de Madrid. Este santuario fue un regalo del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser por la participación de España en la Campaña Internacional de la UNESCO para salvar los monumentos de Nubia, amenazados por las aguas del Nilo al construir la faraónica presa de Asuán.

Entrada del Templo Debod vista desde un lateral
Templo Debod. Foto: Virginia Ortega

Un poco de historia

Al sur de Egipto, en la Baja Nubia, el rey Adijalamani de Meroe inició la construcción de Debod. A comienzos del siglo II a. C. levantó una capilla dedicada a los dioses Amón e Isis. Después, los soberanos Ptolomeos también dejaron su huella en él y ampliaron el primitivo santuario dando lugar a lo que podríamos llamar ya un completo templo egipcio. De igual forma, Roma hizo sus aportaciones y tras conquistar Egipto en el 30 a. C., Augusto decoró la fachada e incluso construyó una pequeña capilla o mammisi.

Pero en el 635 d. C. se puso fin al culto pagano y Debod fue cerrado y olvidado durante más de mil años por Occidente. Únicamente recibía las visitas ocasionales de nómadas y árabes curiosos. Más tarde, en el siglo XIX, algunos aventureros redescubrieron los tesoros de Nubia a los europeos.

La gran presa de Asuán

A finales del siglo XIX, se construyó la presa de Asuán para regular el caudal del Nilo. Como consecuencia, Debod permanecía sumergido durante nueve meses al año, lo que ocasionó numerosos desperfectos en los monumentos.

La construcción de una nueva presa en 1954 provocó la desaparición de Nubia y todo lo que conlleva. Es decir, la aniquilación de los templos y santuarios que en ella albergaban y de la gran riqueza arqueológica que la zona poseía.

Por ello, la UNESCO en 1960 inició una campaña para salvaguardar el patrimonio de la humanidad amenazado. España fue uno de los mayores contribuyentes aportando 525.000 dólares, además de participar en las actuaciones arqueológicas. Como recompensa a la aportación española el gobierno egipcio donó al país el Templo de Debod.

El renacimiento de un templo

Tras un largo y difícil camino, llegó a España en 1969, pero no fue inaugurado oficialmente hasta 1972. El santuario vivió en primera persona un renacimiento al ser rescatado de las profundidades del Nilo y trasladado a la Montaña del Príncipe Pío.

Contraste del Templo Debod con los edificios de su alrededor
El Templo Debod y los edificios que le rodean. Foto: Virginia Ortega

Mientras que hace 2.200 años se encontraba en pleno desierto, en medio de la soledad, en la actualidad está rodeado por una majestuosa ciudad y sus habitantes, contrastando con los rascacielos más cercanos y sobre todo, con la sociedad a la que hoy ofrece sus servicios.

Construido para el culto divino, era un enclave sagrado que pretendía preservar su pureza, por ello no era accesible a la población de la época. Llama la atención que precisamente por su condición de divino cuando se erigió, ahora sea público y accesible a todos los ciudadanos.

Paradojas de la vida aparte, Debod es un trocito de una vida pasada que se abre camino en un bullicioso presente para descubrir sus secretos. ¿Os animáis a explorarlos?

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