Los oscuros secretos bajo las calles de Madrid

Madrid tiene una ciudad paralela, pero mucho más oscura y tenebrosa. El sol no brilla y las sombras son las protagonistas. La vida no fluye por sus calles, pero no es imposible. Solo aquella persona que abra la puerta será capaz de devolver la vitalidad para la que fue construida.

Túneles, pasadizos, cámaras y puertas que llevan años sin ser abiertas. Madrid tiene historia sobre y bajo el asfalto. Mientras la capital crecía y recibía población, bajo el asfalto se formaba una metrópoli subterránea. Desde hace más de mil años se han construido vías y galerías secretas. Su función era que los más poderosos pasaran desapercibidos y ocultos. La historia tiene algunas páginas arrancadas.

Real Monasterio de la Encarnación

En 1612, Margarita de Austria, esposa de Felipe III, ordenó la construcción de un pasadizo secreto. Este conecta el Monasterio de la Encarnación con el alcázar de la ciudad. ¿El por qué?: sus habituales visitas a la abadía. “Todos los conventos estaban unidos por una red oculta de túneles”, comentó Julia Soria, de Experimenta Madrid, en una entrevista a Telemadrid. Estos pasillos están bien iluminados e incluso cuentan con obras de arte que adornan sus paredes.

Posteriormente, Felipe IV también recorrió estos pasajes para ir a misa e incluso para hacer visitas a una novicia. Pero en 1734, un incendio arrasó el alcázar y en su lugar se construyó el Palacio Real, obviamente, con las puertas y pasadizos reconstruidos y habilitados para seguir utilizándolos.

El Teatro Real también tenía vida en el subsuelo, pues existe un pasadizo que llevaba a los monarcas hasta el palco real.

El pasadizo de José Bonaparte

En 1811, ‘Pepe Botella’ asentó su residencia en el Palacio de los Vargas, una Casa de Campo alejada del centro de la ciudad. Este era un lugar seguro para Bonaparte, pues no era del agrado del pueblo español. Por eso es que mandó levantar a Juan de Villanueva un túnel que llevara hasta el Palacio Real, el cual atraviesa el Campo del Moro.

Alfonso XIII, con la proclamación de la Segunda República en 1931, utilizó este pasaje para abandonar el palacio y salir del país.

Se trata de un túnel bastante amplio, pues se podía atravesar con un carruaje de caballos. Así es que el Ayuntamiento de Madrid y Patrimonio Nacional han dado luz verde para que este año se abra al público.

Los más poderosos siempre se han desplazado sin levantar sospecha. Monarcas que buscaban aventuras pasionales, políticos que huían, … ¿Lo habrán empleado en algún momento los políticos de este siglo? En el mismo lugar donde se encuentra el Congreso de los Diputados existió un monasterio, conocido como convento del Espíritu Santo. Este claustro preservaba el mayor intercambiador de túneles de toda la ciudad. Desde el vestíbulo del Congreso existen varios pasadizos que conectan con el Banco Exterior de España, con el Ateneo de Madrid y con la Iglesia de San Jerónimo.

Mapa del intercambiador de túneles del Congreso de los Diputados. Edición: Paula Prieto.

Bajo los adoquines de la Plaza Mayor se esconden más túneles. Estos fueron muy utilizados por el bandolero Luís Candelas, un ladrón al estilo de Robin Hood, pues robaba joyas a las clases más altas y se las daba a los más necesitados. Estos pasadizos protegieron a este destacado personaje del siglo XIX.

La Taberna de Alatriste, la fábrica de porcelana de El Retiro, el Cerro del Tío Pío o la ‘Farmacia de la Reina Madre’ son otros puntos donde se abre la puerta a la historia sombría de la capital española. Los únicos lugares donde se puede ver la cara oculta de Madrid.

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