El ser o no ser del cine: la importancia de la versión original

Aunque hace solo unos años las estadísticas revelaban que las películas en su idioma de origen apenas atraían al 2% de los espectadores, tenemos la suerte de contar en Madrid con una gran cantidad de salas que las proyectan, al igual que algunas otras ciudades españolas que, por otra parte, se cuentan con los dedos de una mano.

La mayor parte de estas salas se sitúan en el centro de la capital, aunque otras se encuentran en grandes superficies a las afueras de la ciudad. En cualquier caso, entre salas oficiales y otras instituciones, más de una decena de enormes pantallas se encuentran a disposición del espectador, que puede asistir a varias sesiones diarias a cambio del precio de un ticket ordinario. Se acabaron las excusas.

A un paso de Sol, concretamente en Embajadores, los más alternativos pueden disfrutar del cine despojado de su parte más comercial, en Yelmo Cines Ideal, cuya oferta de proyección es enteramente en versión original. Del mismo corte son salas como Pequeño Cine Estudio, en Chamberí, con versiones originales subtituladas de los mejores clásicos y rarezas que no se encuentran en las salas convencionales. Un lugar perfecto para los últimos románticos que no exigen grandes comodidades ni gustan de las superproducciones de Hollywood y que disfrutan del cine en  su más amplio sentido.

Otro ejemplo valioso si este es tu estilo son los cines Golem, en Argüelles,  que alaban las virtudes de la versión original en sus pequeñas salas y se posicionan al margen de los circuitos comerciales, manteniendo los filmes que proyectan en cartelera en función de su acogida y eligiendo su oferta entorno al cine europeo y asiático más vanguardista.

Los conocidos cines Renoir no se quedan atrás a la hora de ofrecer películas en versión original, tanto en sus salas de Plaza España como de Princesa, Retiro o Cuatro Caminos. Por último y dentro de este ámbito más alternativo, nos gustaría destacar los cines Verdi, situados en el distrito de Chamberí, al igual que Pequeño Cine Estudio, que a menudo exhibe las películas extrajeras en versión original subtitulada y en ciertas ocasiones cuenta con reposiciones de algunos grandes filmes del pasado. Además, estos cines tratan de dar su apoyo al sector del cortometraje, por lo que no es difícil disfrutar de una buena sesión en sus bien acondicionadas salas.

En contraposición a los anteriores ejemplos se encuentran los cines que probablemente ofrezcan su versión más comercial, los Cines Princesa de la Plaza de los Cubos, que a pesar de esto tratan de dar cabida a sus originales.

Instituciones como la Filmoteca Española también se apuntan a esto del cine en versión original. Cine Doré (Embajadores), para muchos la mejor cartelera de Madrid (y los mejores precios), es uno de esos sitios que rebosa la sabiduría de la industria y conserva la magia de sus salas. Toda una experiencia por 2 o 3 euros por sesión, con ciclos mensuales en versión original subtitulada. Gran calidad y ambiente respetuoso para que puedas disfrutar la visita con los cinco sentidos.

Por último y siguiendo la estela de Cine Doré, queremos señalar Cine Estudio Círculo de Bellas Artes, en Cortes. En este lugar encuentran su sitio verdaderas joyas del cine, aunque su programación es menos extensa que la de la Filmoteca, a precios populares.

Quizá sea porque la población envejece o porque existen pocas ciudades que oferten cine en versión original con asiduidad. El caso es que éste no se encuentra precisamente en auge. Quizá la culpa sea del doblaje, que ha hecho olvidar a algunas generaciones jóvenes que gran parte del trabajo de un actor se basa en su voz, aunque huelga decir que en España contamos con dobladores de reconocido prestigio. El problema es que al final eso es lo que son, dobladores y nada más.

Es una pena que el sector de la población que siente interés por la versión original envejezca y vea decaer la cartelera, que se empobrece por la crisis de la industria. Cosa que  influye poderosamente, ya que el precio de un estreno en versión original es básicamente más alto que el de un doblaje.

Acostumbrarse a la lectura de los subtítulos es fácil (y cuando se hace ya nunca se deja). Además, las interpretaciones de una misma escena varían muchísimo y los acentos e imitaciones, un valor añadido, se pierden en el doblaje, al igual que las expresiones características y los juegos de palabras. Resulta además cansino que más de un actor comparta una misma voz, ¿no creéis? Incluso algunos intérpretes desaparecen, se diluyen en el doblaje, en aquellos casos en los que esa persona solo ha puesto su voz. Un ejemplo es Scarlett Johansson en ‘Her’.

El público más joven debe encontrar razones por las que ver cintas en versión original. Razones para hacer ese pequeño esfuerzo (porque abandonar el doblaje lo supone) y redescubrir a viejos conocidos, los clásicos de siempre y los estrenos más recientes. Más que de grandes dobladores, aprendamos a disfrutar de los grandes intérpretes que hacen del cine ser lo que es.

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