El juego de miradas del Presidente

La Moncloa difundía el pasado jueves un vídeo en el que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, rendía homenaje a la Constitución Española que acaba de cumplir 35 años.

Lo que el líder del Partido Popular quisiera transmitir con la palabra ha quedado en segundo plano, ¿la razón? Se pasa alternando la mirada entre cámara y fuera de cámara durante todo el discurso, leyéndolo de la misma manera que uno cuenta un cuento a un niño.

No sabemos si se le ha roto el teleprompter o si sus asesores le han gastado una broma pesada, lo que sí sabemos es que este mensaje solo se puede describir como patético. La chuleta que parece estar colocada al lado de la cámara no hace más que distraer, el juego de miradas con el que nos deslumbra el presidente desvía la atención de lo que dice y el espectador termina por fijarse íntegramente en sus gestos.

Aunque, sinceramente, tampoco es necesario prestarle mucha atención, sus palabras no traen nada nuevo. Comienza desde el primer segundo sin mirar a cámara, con una introducción dando las gracias a los que hicieron posible la existencia de la Constitución y personalizando el discurso, hablando en primera persona: “yo era muy joven y apenas empezaba a tener contacto con la política pero recuerdo vivamente la generosidad y grandeza que demostraron los políticos de uno y otro signo a quienes se les encomendó la tarea de que redactaran un texto legal en el que los españoles pudieran verse representados y en el que todos pudieran sentirse amparados” (0’00’’ – 0’13’’).

Le queda muy sentimental y muy decorativo, pero es consciente de que esto último se está cuestionando últimamente y por ello más adelante zanja así el asunto: “es cierto que los españoles más jóvenes no han podío ser partícipes de aquella ilusión colectiva, pero si pueden conocer y están disfrutando todo lo que nos ha traído de bueno esa constitución”(0’57’’ – 1’12’’). No, no es un error ortográfico, Rajoy dice “podío”, quizás si estuviera mirando al objetivo podría haber quedado hasta coloquial, pero de esta manera resulta algo sorprendente.

Es cierto que la Constitución aprobada en 1978 ha traído muchas cosas buenas como las que apunta el presidente: “hoy tenemos también unos servicios sociales que jamás habían existido en la historia de España, y que en otros países son sencillamente inimaginables: sanidad, educación y pensiones universales y públicas. La descentralización política, la estabilidad política institucional, las libertades […]” (1’35’’ – 2’01’’). Lo que no dice Rajoy es que sus “reformas”, como las recientes leyes educativa del ministro Wert y la de seguridad ciudadana de Jorge Fernández, están acabando con esos servicios y esas libertades a las que se refiere.

Para terminar, el presidente popular elige una especie de metáfora: “la Constitución no es un corsé que nos impide movernos, es el marco donde las libertades y los derechos de cada español encuentran su acomodo y su amparo” (2’20’’ – 2’33’’). Parece que es muy consciente de que para muchos españoles, la Constitución se asemeja a un corsé, y cada vez más. No se trata de negar o cuestionar lo que la carta magna ha conseguido en todos estos años, es algo indudable. Se trata de admitir que representa a un sistema obsoleto, la sociedad cambia constantemente, igual que todo, y una Constitución debe cambiar para adaptarse a esa sociedad.

Antonio Caselles Sáez

Antonio Caselles Sáez

Natural de Bigastro (Alicante). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Politécnica de Valencia. Actualmente estudiando Máster en Periodismo Multimedia Profesional en la Universidad Complutense de Madrid y en prácticas como Redactor en la Agencia EFE. Interesado en comunicación, prensa, televisión y cine, entre otras muchas cosas.

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