Hace 25 años, Juanita Ñauwi se despidió de sus tres hijos
pequeños en medio de lágrimas y abrazos interminables, por primera vez se subió
a un avión y con mucha angustia, dejó su querida Bolivia para llegar al viejo
continente. Desde ese día, España se convirtió en su nuevo mundo, pero Juanita
nunca ha podido olvidar su tierra.
https://www.youtube.com/watch?v=97TGEVmjR-M
Así, el pasado 12 de octubre ella y cientos de sudamericanos
llegaron hasta la plaza puerta del sol de Madrid para festejar el día de la
hispanidad en España. Su hermoso traje de “La Morenada” de colores fosforescentes
y brillantes, representan la alegría de su cultura. Polleras que son admiradas
por los españoles y por más turistas, quienes no se limitan y le piden muchas
fotos.
“La tierra no se olvida. Me parece increíble pensar cuánto
tiempo ha pasado, tan alejada de mi familia, de mis hijos, de mi esposo, de mis
padres. Yo extraño todo de Bolivia, pero acá me ha ido muy bien. Hoy voy a
bailar con todas mis fuerzas quiero que todos conozcan a mi país”, me cuenta
Juanita mientras su compañera peruana le termina de trenzar su largo cabello
negro azabache con cintas de colores.
Foto:Rosario Victorio
El día de la Hispanidad se implantó hace muchos años en España, pero también lo celebran los sudamericanos que viven acá. Nosotros hemos llegado hasta estas tierras lejanas con la misión de conquistar y enamorar a este país, con nuestro trabajo, dedicación, siempre orgullosos de nuestra cultura con bailes y cantos, que está muy arraigados en nuestra sangre.
Foto:Rosario Victorio
“Yo llegué a España cuando tenía 7 años y he visto como mis padres han trabajado día y noche para sacarnos adelante. Yo ahora soy una profesional y quiero entregarles todo lo que me han dado. Por más que yo haya venido muy cría a Madrid, soy boliviana, aprendí las danzas y amo mi país”, asegura María, la hermosa paceña que deja ver sus voluptuosas curvas, en su diminuta pollera blanca.
Foto:Rosario Victorio
A su costado su compañero de baile, un robusto boliviano de
piel cobriza, realiza unos pasos acrobáticos haciendo sonar los cascabeles de
sus botas, a ritmo de “La Morenada”. Las españolas lo miran asombradas de su
fuerza.
Y a lo lejos, se van formando los bailarines, ya es hora del
pasacalle y los cantos se escuchan con fuerza… “el
año que viene volveré a bailar por ti, el año que viene volveré a soñar por ti.
Suenan las matracas de este pobre corazón, mira morenita ilidio de mi amor…”
Foto:Rosario Victorio
Una a una las escuelas de baile comienzan a desfilar por las
principales calles de Madrid y todos quedan asombrados. El pasacalle cumple su
objetivo unificar dos mundos con culturas completamente diferentes, la historia
no da marcha atrás pero el futuro se muestra más esperanzador. ¡Que viva el
orgullo americano!
Escrito por Rosario Victorio Cahuana
en miércoles, 16 | octubre | 2019. Archivado en Centro,Madrileando.
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