Xabi Alonso, el medio centro aventajado

El Real Madrid todavía no ha perdido un partido desde la vuelta del tolosarra. Acaba contrato el próximo mes de junio y a partir de enero podría comenzar a negociar con otros clubes

Xabi Alonso en un partido de Liga de Campeones. / Fuente: Wikipedia

Hace ya más de un mes desde aquel miércoles 30 de octubre en el que el público que asistió al Bernabéu se puso en pie para festejar la vuelta de Xabi Alonso. Eran las once y veinte de la noche cuando el tolosarra, de baja desde hacía 165 días por una pubalgia primero y por una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho después, sustituyó a Illarramendi y pisó por primera vez este curso el césped del Santiago Bernabéu. Corría la undécima jornada y el adversario era el Sevilla. El público lo recibió con una ovación estruendosa, como a un hijo que está de vuelta, sabedor de la importancia de un jugador sin parangón en la plantilla y en el mercado. El bullicio provocado por la irrupción del medio centro aventajado solo fue comparable a los cánticos en favor de Cristiano Ronaldo, caricaturizado unos días antes por Joseph Blatter, el máximo mandatario de la FIFA, en un gesto de dudosa categoría.

Desde entonces, con Alonso en el campo, el Madrid ha disputado cinco partidos de Liga y dos de Champions -Xabi fue suplente frente al Galatasaray, aunque entró en el segundo acto- y todavía no ha cosechado ninguna derrota. Por el camino se ha quedado solamente un empate en Turín, un resultado que dejó a los de Carletto clasificados matemáticamente para octavos de final y solo a un punto de la primera posición del grupo.

Pero detrás de estos números ventajistas se esconde una realidad indeleble: con Xabi Alonso el Real Madrid juega mejor. Es una constante que se viene reproduciendo desde que el guipuzcoano fichara por el conjunto de Chamartín en el año 2009. Con Pellegrini, Mourinho o Ancelotti nunca ha dejado de repetirse la misma premisa.

Muy pocos jugadores tienen la importancia de Xabi en las dos facetas del juego. Su sentido colectivo ha quedado plasmado al detalle en los datos del último partido frente al Valladolid: Alonso fue el jugador que más balones recuperó, un total de quince, y el que más pases buenos dio, un total de 113 sobre 128 intentos -lo que supone un 88,2% de precisión-. Ningún futbolista blanco es capaz de influenciar tanto el juego. Con él, el Real Madrid de Ancelotti ha abandonado el abigarramiento y la etapa de experimentación y ha logrado hilar su mejor fútbol en los últimos encuentros.

«Yo, a Alonso, le llamo profesor”, expresó Ancelotti en una entrevista a Onda Cero. El añorado equilibrio entre defensa y ataque del que lleva hablando el entrenador italiano desde el mes de agosto necesita a Xabi para encontrar su mejor versión. A pesar de sus 32 años recién cumplidos, la decrepitud de su juego se podría demorar hasta una edad muy superior gracias a su sentido táctico y a sus dotes para el golpeo del balón.

Sin embargo, su renovación con el conjunto blanco –acaba contrato el próximo 30 de junio- todavía no se ha concretado, y en enero podría comenzar a negociar con otros clubes a los que se podría ir a coste cero. Perder a un jugador de su talla, capaz de mostrar a Illarramendi o a Casemiro el oficio de medio centro, y con un impacto sobrenatural sobre el juego, abonaría demasiadas incógnitas sobre el medio campo del Real Madrid. Solo Xabi, como medio centro aventajado, es capaz de realizar desplazamientos oceánicos sin que el balón coja una parábola antiestética. La pulcritud de sus golpeos en largo la combina con la capacidad para tejer el juego a uno o dos toques y dar una salida de balón nítida que rompa líneas y deje en posiciones óptimas a los jugadores de arriba. Además, su oficio y su sentido táctico lo convierten en un gran recuperador de balones. Su visión colectiva del juego lo transforma en un líder sobre el césped: ahora es la prolongación de Carletto, y durante tres años también fue la de Mourinho.

Al término del último partido de Liga de Campeones, Arbeloa no se mordió la lengua y se sacudió el comedimiento que suele regir en los jugadores a la hora de hablar con la prensa. “Todo el mundo dice que dependemos mucho de Xabi. Yo creo que el problema no es nuestro, sino suyo, que es tan bueno que te cambia todo. No hay un jugador en el mundo que sea capaz de influir tanto en lo defensivo y lo ofensivo. Es un pilar básico sobre el que se asienta este equipo”, explicó el salmantino sobre el medio centro aventajado.

Diego Fonseca Rodríguez

Periodista graduado por la Universidad de Santiago de Compostela. Experiencia en prensa impresa, prensa digital y radio. Ahora mismo en la Agencia EFE.

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