Vigilados: descifrando el algoritmo

Aunque se desconoce el valor exacto, se calcula que los datos personales incluidos en un perfil de cualquier red social se pueden llegar a vender en la dark web por unos 870€. De este modo, si nuestros datos personales valen dinero en internet, ¿por qué un ciudadano corriente no puede ganar dinero con ello? 

Tan solo en el año 2018 se facturaron más de 19.000 millones de dólares a costa de la venta de nuestros datos personales. Datos que son cedidos, de forma casi inconsciente, por nosotros mismos en las redes sociales que manejamos y en las que tenemos un perfil propio. 

Son ventas de datos de audiencias de terceros que suponen todo un negocio multimillonario para las grandes empresas. Sin embargo, ningún usuario es plenamente consciente de esta realidad a pesar de aceptar todas las condiciones que se exigen antes de acceder a cualquier plataforma o aplicación web.

El gigante Google factura al año una media de 135.000 millones de dólares, una suma de dinero casi inconcebible para la mente humana. Una riqueza difícilmente imaginable y creada en parte gracias a la venta de información privada y «sin consentimiento» de los usuarios de redes sociales como Facebook.

Los algoritmos de las redes sociales se encargan de conocernos casi más que lo que nosotros mismos lo hacemos. Crean un perfil exacto y exhaustivo de nuestra personalidad, gustos, aficiones y vida diaria. Algo que, pensándolo detenidamente, es alarmante.

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