Una alegoría a la lectura en Matadero Madrid

Matadero Madrid acoge hasta el 27 de marzo en la Casa del Lector una exposición que no dejará a nadie indiferente, La Oficina de San Jerónimo. Los comisarios de la exposición, Eduardo Arroyo y Fabienne Di Rocco, a través de siete salas que chocan unas con otras, poner de manifiesto la relación de la literatura con las demás artes pictóricas. A través de la pintura, la fotografía e incluso el cine el padre del Pop Art español hace un homenaje a la lectura.

La Datcha, 1969
La Datcha, 1969

Eduardo Arroyo es considerado como uno de los padres del Pop Art español, y además de ser uno de los comisarios de la exposición, la muestra cuenta con muchas de sus obras en las diferentes salas. Además, el recorrido por la Oficina de san Jerónimo está claramente marcada por él. Y es que el propio Arroyo ha decidido que no haya ninguna cartela explicatoria para no incidir en la mente del visitante y dejar que cada uno realice su propia lectura de cada sala.

El primer espacio de la exposición sirve de introducción al resto de las obras. Está dedicado a la figura de san Jerónimo, un gran sabio, y gran conocedor de las lenguas de su época. Se le conoce por ser el encargado de traducir al latín la Biblia, utilizada como versión original para la cristiandad durante más de 500 años.

A través de la iconografía de esta serie de obras podemos conocer más a este gran pensador. San Jerónimo, al final de su vida, decidió romper con la vanidad de Roma y volver a Belén donde se enclaustró en una cueva y pasó sus últimos años como eremita. Allí se encuentra una tarde en el río Jordán a un león con la zarpa herida, esté sana al animal, convirtiéndose en su compañero de viaje hasta el día de su muerte.

Los lienzos de esta primera sala provienen tanto de colecciones privadas como del Museo del Prado. Son obras de los siglos XVI y XVII, pertenecientes a pintores españoles e italianos como José de Ribera, Guino Reni o Murillo.

De una pintura enmarcada en el Barroco, se produce un choque al pasar a la siguiente sala dedicada al Pop-Art. Eduardo Arroyo Ha reunido los 13 lienzos que realizó en 1965, junto a Gilles Aillaud y Antonio Recalcati en París, como homenaje a una de las obras de Balzac. Este intenta aislar la

 Una pasión en el desierto (1965), Antonio Arroyo, Gilles Aillaud y Antonio Recalcati.
Una pasión en el desierto (1965), Antonio Arroyo, Gilles Aillaud y Antonio Recalcati.

literatura con la pintura, retratando a través de la obra la novela Una pasión en el desierto. El recorrido narra la historia de un exsoldado napoleónico que deja toda su vida en Francia para tener una aventura en el desierto con una pantera. Dentro del montaje también se incorpora una verja, como metáfora de la fiereza del animal.

Seguimos el recorrido hasta la tercera sala, donde se intenta ligar la literatura con la fotografía.

Monólogo Cómico de Gómez de la Serna
Monólogo Cómico de Gómez de la Serna

El leitmotiv de este espacio son los estilitas, monjes cristianos que desarrollaban su vida de oración y penitencia sobre una plataforma colocada en la cima de una columna. En el centro de la sala se encuentra un gran pilar, en cuya cúspide está Ramón Gómez de la Serna realizando su famoso Monólogo cómico. Rodeando esto, 144 fotografías con un mismo hilo conductor, ningún personaje representado tiene los pies en el suelo.

 

Los dos siguientes entornos enmarcan la función de la pintura narrativa de contar historias y su relación con la literatura. Por medio de obras de pintores españoles y franceses, podemos llegar a conocer un poco más a sus autores y su propia realidad. Rafael Cidoncha, Jules Leframe o Pierre Roy intentan hacernos llegar a través de sus obras, su visión de la sociedad en la que vivimos.

Como antesala al final del recorrido nos encontramos con un recurso bastamente utilizado por todos los directores del séptimo arte, la literatura en el cine. A modo de ejemplo, la proyección de la película de 1945 El Retrato de Dorian Gray, protagonizada por George Sanders y Dona Reed, está caracterizada por ser bastante fiel al relato original de Oscar Wilde.

Como sello final, una sala que representa una metaliteratura bastante naif. Una alegoría a la literatura sin texto representada por centenares de libros de lectura imposible.

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La entrada a la exposición es libre hasta completar el aforo.  se encuentra en el espacio de Casa del Lector, en Matadero Madrid (metro Legazpi) hasta el 27 de marzo. El horario de visita es de martes a viernes de 17:00 a 21:00, los sábados de 11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00 y los domingos de 11:00 a 15:00.

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