Un mercado entre locomotoras

El segundo fin de semana de cada mes, el Museo del Ferrocarril abre sus puertas para celebrar en su interior el Mercado de Motores, más de 200 puestos en los que los productos artesanos, locales y ecológicos son los protagonistas.

Los antiguos andenes sirven estos dos días como escaparate para que las más de 30.000 personas que acuden a cada cita mensual puedan adquirir sus artículos favoritos. Vender en este mercado es una buena oportunidad para los emprendedores.

Bubare es una de las firmas que se pueden encontrar entre las locomotoras. “Como no tenemos presupuesto suficiente para tener una tienda, trabajamos en un taller de restauración y aquí venimos de escaparate”, explican las socias y creadoras de la marca.

Entre sus creaciones destacan las formas de cactus y cabezas de venado hechos de cuerda y los muebles, una de sus señas de identidad. “Nosotras hacemos todo de forma artesanal, el trabajo de restauración es manual”, explican.

Pero la decoración del hogar es solo una de las temáticas que pueden encontrarse entre los vagones expuestos. Joyeria, ropa vintage, productos alimenticios e incluso editoriales de libros, entre otros, son lo que ofrece este encuentro.

Mientras los curiosos se acercan a descubrir la gran variedad de puestos, un grupo de jazz cubano son los encargados de poner sonido al ambiente interior.

VID_20171111_115148

La parte exterior del edificio, por su parte, cuenta con un área en el que la gastronomía  servida en  food trucks es la protagonista. Una buena opción para descansar acompañado de una tapa y una cerveza.

Este año hemos apostado fuerte por este sistema, un concepto que en realidad va más allá que una furgoneta decorada de forma bonita y que sirve comida”, explica Teresa Castanedo, fundadora del Mercado de Motores.

La edición de este mes cuenta con un invitado especial: una furgoneta cuyo ingrediente principal son los gofres, alimento de gran relevancia gastronómica en la serie de Netflix  Stranger Things.

Los objetos de segunda mano no podían faltar en un mercado tan atípico como este. En el lateral del Museo, al aire libre, estas tiendas encuentran su lugar para aquellos amantes de lo vintage. Desde maletas de piel de los años 50, hasta figuras Lego pasando por ropa, vajilla y cuadros, todo con una estética en color sepia que hace de lo antiguo una alternativa muy atractiva.

 

También bienvenidos

Las mascotas, aunque no están permitidas en el interior del Museo, el mercado ofrece un servicio gratuito para cuidarlas. Una pequeña guardería canina “sin hipotecas ni derramas” que permite a los perros disfrutar de este espacio a su manera.

Mapa de la situación del Mercado de Motores (Museo del Ferrocarril)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.