Trío de clarinetes en Moratalaz

El Centro Sociocultural el Torito volvió a ser escenario de una sobresaliente sesión musical una semana más. El pasado sábado, los morataleños disfrutaron de una tarde noche dedicada a la música clásica. El Trío Bouffil demostró sus aptitudes con el clarinete e interpretó multitud de obras cumbres de la historia de la música.

Los asistentes al concierto eran, en su mayoría, personas de avanzada edad. Llamaba la atención la ausencia de jóvenes en el teatro. Sin duda, la música clásica sigue teniendo un mayor atractivo entre el colectivo más veterano. Pronto nos enteramos de que la función no iba a ser solamente musical, sino que también iba a tener partes instructivas: el líder del trío aportaba información histórica entre acto y acto. De esta forma, uno conocía el contexto de las obras y apreciaba mejor su ejecución.

El grueso de los movimientos interpretados correspondían a Mozart. Cuando este nació, el clarinete llevaba siendo relevante unos cincuenta años pero todavía no estaba muy difundido. Pese a ello, el del Trío Bouffil comentó que el clarinete acabaría siendo un instrumento esencial en las composiciones del músico de Salzburgo. Las melodías eran alegres y muy dinámicas. Echando un vistazo alrededor se podía observar a numerosos asistentes moviendo inconscientemente la cabeza o los pies al ritmo que marcaban estos instrumentos de viento. La sesión fue in crescendo, pues comenzó con Mozart y acabó con obras del siglo XX. Walter Boeykens, que continuaba llevando la voz cantante del trío, explicó que en esta etapa más moderna se había dado paso a un mayor abanico de estilos, en contraposición a las homogéneas piezas de antaño.

Pese a la agradable velada cultural, esta quedó algo empañada por algunos momentos ruidosos que se dieron durante el concierto. Resulta muy molesto y fastidioso acudir a un evento en que el que priman los elementos sonoros y no haya un silencio sepulcral en el teatro. Ataques de tos constantes, alguien manoseando el plástico de una chocolatina o bolsa de patatas. Es evidente que estos sonidos no pertenecen a la composición que hizo Mozart en su día, por lo que deberían estar ausentes por respeto a todos. Con todo, el evento volvió a ser un acierto de el Ayuntamiento, que cada semana llena esta y otras salas con sus iniciativas culturales.

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