Todo lo que esconden «las Majas» de Goya

Cuántas veces habremos escuchado la expresión “es más sexy insinuar que enseñar”, pues algo parecido ocurre con las Majas de Francisco de Goya. Muchos piensan que las sutiles variantes en cuanto a la posición de la figura de la Maja Vestida, la expresividad de su cara y la colorida escena, poco tienen que envidiar a la desnuda, que lejos de impresionar o parecer obsceno como años atrás, pierde cierta parte de su esencia y expresividad en los tiempos que corren donde hay desnudos hasta debajo de las piedras.

Todo esto no es ninguna ley, y la subjetividad siempre está presente en el Museo del Prado alrededor de ambas, todo depende de los ojos de quien la mire, para unos, la Maja Desnuda es sensualidad y erotismo que refleja el ideal de belleza antiguo en el que luce una piel nacarada y un cuerpo perfecto para la época en lo que sería uno de los primeros desnudos en España, para otros la fuerza que transmite la cara y gesto de la vestida va más allá, resultando sensual e incluso excitante.

Suposiciones corren en torno a quién es la modelo de dos de los cuadros más famosos de Goya que ,frente a la creencia de llegar allí y poder compararlos, a día de hoy no podremos hacerlo, ya que en El Prado no se muestran juntos, ni siquiera en la misma sala, y menos aún al lado de los cuadros dedicados a la Duquesa de Alba, que si sabemos cuáles son, muestran un parecido razonable con la misma.

Mapa cuadros más famosos del Museo del Prado. Sara Garretas Calleja

La comparación entre ambas es clara, pese a que pueda parecernos que la vestida es más sensual y nos transmita más emociones en un solo golpe de vista, en la desnuda Goya fue cuidadoso, detallista y espectacular, la luz que refleja, el sillón de terciopelo verde y las sábanas arrugadas con pinceladas precisas marcan, si cabe, la diferencia.

Ahora, tómense un rato, admiren los dos cuadros, comparen, piensen en lo que pensaba el artista al pintarlas y saquen sus propias conclusiones, todas son válidas, recordemos que todo depende de la mente y los ojos de quien las miren.

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