¡Que Doña Manolita me de suerte!

La Navidad es una época de ilusión, pero también de consumismo y de gastos sin precedentes. Regalos, comida y decoración se llevan gran parte del sueldo de los españoles cuando llega diciembre, pero hay otro aspecto en el que se gasta todavía más, en los sorteos navideños. Sobre todo en el sorteo de Navidad. A  20 euros el décimo, resulta increíble que tanta gente continúe jugando aún en tiempos de crisis.

Los más previsores suelen tener sus números comprados desde mediados de año, pero hay otros que esperan hasta el último momento. Ya sea por pereza o porque hasta navidad no viajan a Madrid y prefieren comprar lotería en la capital, a muchos el tiempo se les hecha encima. Y aunque en todas las administraciones de loterías y Apuestas del Estado se venden boletos, hay una por excelencia que destaca sobre las demás y es, como no, la de Doña Manolita.

Para comprobar hasta que punto hay demanda basta con acercarse cualquier día, a partir del mes de noviembre, a Doña Manolita. La administración  se encuentra en la Calle del Carmen, nº 22. Pese a tener un total de cinco mostradores siempre atendidos por los trabajares, es conocida por tener colas kilométricas a cualquiera hora. Un escenario que a muchos resulta familiar, tanto es así, que el Ayuntamiento de Madrid se encarga de organizar la fila, para evitar que afecte a la actividad de los comercios de la zona. Cada día se forma en un sentido diferente y siempre hay personal de seguridad repartido a lo largo de la cola que se encarga de dividir a la gente en grupos, para asegurar el acceso a los locales.

Yo he hecho la prueba y he pasado una mañana esperando para comprar un décimo. La administración abre por lo general a las 9:00h, pero al acudir en día de fiesta, el horario de apertura se retrasó hasta las 09:30h.

Intuyendo que mucha gente aprovecharía que no trabajaba para ir, decidí  ir bastante temprano, pensado que como no habían abierto, una hora antes de margen sería suficiente. Sin embargo al llegar a las 08:30h de la mañana, comprobé que ha había una cola larguísima que bordeaba la parte superior de Gran Vía. Algo que se vuelve comprensible, si tenemos en cuenta que la primera persona estaba allí desde las 05:30h.

Cola en Doña Manolita / Karla Hernández
Cola en Doña Manolita / Karla Hernández

Sin otro remedio que esperar, el tiempo fue pasando dejando un frío helado y rayos de sol que molestaban. Aproveché para tantear a la gente que aguardaba a mi lado, para saber cuántos décimos iban a comprar. De las diez personas a las que pregunté, ninguna me dijo que quería menos de ocho números. Es decir, teniendo en cuenta que cada décimo está a 20€, de media serían un total de 160€ por encuestado. Cifra que siendo diez, se convierte en 1600€.

Parece increíble, pero es cierto, más de 1600€ íbamos a dejar en Doña Manolita los que formábamos parte de solo un minúsculo fragmento de la cola. Hagan sus estimaciones sobre cuánto factura en un día entero la administración. Por este motivo no sorprende que Doña Manolita esté vigilada las 24 horas del día, por el botín que tiene en su interior.

Y con tantas personas dispuestas a “invertir” en hacerse ricos, no es de extrañar que numerosos vendedores ambulantes se apuntaran también a la fiesta. Ofrecían a 22€ números comprados previamente en  Doña Manolita,  con el atractivo de “no hacer la cola de 4 horas”.

Aunque no fueron cuatro, sino  tres las horas en cola para comprar la lotería de Doña Manolita, y a las 11:30h entré por fin en el local. Dentro de Doña Manolita se daban cita los  compradores agotados por la espera, los loteros y hasta la televisión. Porque en estas fechas se hace patente que todos llevamos dentro un pequeño ludópata ocasional, que sale a luz en el periodo de Navidad. Pero no es de extrañar porque desde siempre, y todavía más en tiempos de crisis,  nos mueve la ilusión de hacernos ricos y dejar por fin de trabajar, aunque para eso haya que arruinarse primero comprando décimos. Y es que Doña Manolita no siempre presta su suerte.

La administración Doña Manolita/ Karla Hernández
La administración Doña Manolita / Karla Hernández

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