¿Por qué no deberíamos dormir junto al teléfono móvil?

Las facilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías en la actualidad nos han vuelto totalmente dependientes a ellas. Vivimos pegados a miles de dispositivos y no nos desprendemos de ellos ni para dormir. Pero, ¿qué efectos negativos tiene dormir al lado de nuestro móvil?

El 25% de niños ya dispone de un teléfono móvil con tan solo 10 años y la cifra alcanza el 94% en los adolescentes de 15 años, según los resultados de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares realizada el pasado año por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este uso precoz y a veces excesivo del dispositivo puede llegar a generar «adicción, pérdida de ese contacto social. Sigue habiendo relaciones, pero no de forma física; es todo remoto», explica Ramsés Gallego, experto en seguridad de Norton by Symantec.

ALTERA EL SUEÑO

Dormir junto al móvil altera el sueño de niños y adultos, por lo que los expertos recomiendan que el aparato esté lo más alejado posible de nosotros por las noches. Se aconseja, también, mantenerlo apagado aunque no lo estemos utilizando, ya que igualmente sigue emitiendo ondas.

Estos dispositivos suponen un riesgo para los más pequeños, afectando negativamente al sueño y pudiendo retrasarlo, desplazarlo o interrumpirlo, logrando influir de igual manera en su ritmo cardiaco.

El uso de smarthphones y tablets justo antes de dormir afectan también a la calidad y duración del sueño. Las pantallas de estos dispositivos «generan una luz azul que estimula el cerebro al acceder a una parte del mismo que regula las alertas», explica Joaquín Durán-Cantolla, jefe de investigación del Hospital Universitario Araba de Vitoria. «El cerebro provoca el mismo tipo de alertas que las que se activan cuando se recibe un susto. Son alarmas muy primarias y esa luz azul derivada del uso de smartphones y tablets antes de dormir multiplica los problemas de sueño dado que inhibe la secreción de melatonina (la hormona reguladora del sueño)».

Además, el brillo de las pantallas puede llegar a dañar las pupilas y los ojos de niños y adultos.

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