Pinceladas de mundos fantásticos invaden el Museo ABC

Personajes originales y lugares inéditos plasmados en acuarelas, collages o acrílicos protagonizan la exposición de ilustración mexicana contemporánea Pintacuentos. Un total de 142 obras realizadas con técnicas tradicionales y digitales que dan lugar a una propuesta acogida por el Museo ABC y dirigida tanto al público infantil como al adulto.

El proyecto alberga la creación de 49 artistas nacidos entre los años cuarenta y ochenta del siglo XX. Alquimistas de dibujos que han dejado volar su imaginación dispuestos a sacar una sonrisa a los más pequeños. El trabajo veterano comparte espacio con las nuevas apuestas para dar a conocer la evolución que ha experimentado el panorama profesional en Méjico.

Las combinaciones de colores y formas desvelan animales y seres de la cultura popular que acompañan a numerosas historietas infantiles. Así, salen a la luz los lazos que la ilustración y la literatura estrechan con el afán de formar a lectores noveles. Se trata de una oferta creativa diversa que incita a sumergirse en los trazos de dibujantes de diferentes épocas. “Tomé en cuenta criterios más o menos objetivos, como que los ilustradores tuvieran una trayectoria profesional y un trabajo editorial reconocidos, por ejemplo”, explica el comisario Mauricio Gómez Morín.

Las personas interesadas podrán visualizar extractos de la producción del diseñador gráfico Carlos Palleiro, o de Carlos Pellicer, ambos nacidos en los cuarenta. A continuación, siguiendo un orden cronológico, se toparán con obras como El jinete sin cabeza, del pintor Fabricio Vanden Broeck, conocido por sus ilustraciones políticas en prensa. La expresividad de los autores venidos al mundo en los cincuenta también se manifiesta en Otro camino de Guillermo de Gante o en la acuarela Todos te cuentan de José Esteban Martínez.

De los sesenta, Enrique Torralba, Natalia Gurovich o Gerardo Suzán Prone destacan junto a la caricaturista Ericka Martínez con su Ballet, o Ricardo Peláez, diseñador de El Chile y De paseo por otros mundos. Posteriormente, la generación de los setenta se encuentra representada en No es lo que era del escritor Alejandro Magallanes o El niño mudo de Gabriel Pacheco.

Sección de obras pertenecientes a ilustradores nacidos en los años setenta | Fuente: Patricia Merello Guzmán

El autodidacta Artemio Rodríguez se hace hueco entre la multitud con su cuadro titulado El tío Sam está teniendo un gran día, elaborado con tinta negra y una técnica de estampación en relieve llamada linóleo. Mientras que los collages de la arteterapeuta Ixchel Estrada dejan atrás las convenciones artísticas para dar cabida a la experimentación.

El recorrido culmina con las nuevas fórmulas de los nacidos en los 80. Así, resaltan las obras de jóvenes como David Lara, que opta por el montaje digital y el scrachboard, una técnica consistente en crear imágenes realistas a una sola tinta. La abundancia de color en Scherzo Allegro de Adriana Quezada o el acrílico El búho no duerme nunca de la editora Abril Castillo Cabrera, ponen fin a esta selección que descubre la identidad de los traductores de letras en imágenes. Aquellos que decidieron plantar cara al analfabetismo y apostar por la publicación de cuentos ilustrados.

Creación de John Marceline | Fuente: Patricia Merello Guzmán
Ilustración de John Marceline en el cuento Tehotihuacán el sacrificio de los dioses de Andrea Candia | Fuente: Patricia Merello Guzmán

La sala cuenta con mesas repletas de los libros de los que ha sido extraída la colección expuesta. De modo que los visitantes tendrán la oportunidad de adentrarse en sus páginas y contemplar el vínculo de las palabras con los dibujos. Además, los asistentes podrán desarrollar sus dotes pictóricas con rotuladores y llevarse de recuerdo un ejemplar que hilvana las biografías de los artistas.

Libro que contiene las biografías de los ilustradores participantes | Fuente: Patricia Merello Guzmán

El Museo ABC del dibujo y la ilustración acoge las ideas de los “pintacuentos” mejicanos influidas por la animación, el arte callejero, el cine o la novela gráfica. Para ello, ha contado con la colaboración de la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), la Embajada de México en España y la dirección de la Feria Internacional de Literatura Infantil y Juvenil (FILIJ).

La iniciativa cultural, de entrada libre, permanecerá abierta hasta el 6 de enero del próximo año de martes a sábados en horario de 11:00 a 20:00 y los domingos de 10:00 a 14:00 horas. Además organiza una serie de actividades y talleres infantiles destinados al desarrollo de la creatividad. Días sin cole, donde los niños de entre cinco y doce años podrán crear hasta sus propios disfraces; y El club de los sábados, dedicado a la historia del dibulo.

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