Los caramelos que marcaron más de una generación

«Me acuerdo cuando mi padre iba a Madrid cuando era pequeña y siempre me traía caramelos de violeta. Es de las cosas que se quedan grabadas en la memoria y acabas recordando con mucho cariño», así relata una mujer zaragozana de 56 años que en su niñez tan solo conoció la esencia de Madrid a través de los caramelos artesanales de La Pajarita. «Visualizo perfectamente los envoltorios dónde ponía la dirección de la tienda: Puerta del Sol, número 6», apunta sonriente.

Al escuchar este microrelato te pones a pensar sobre alguna tienda de dulces ubicada en la puerta del Sol, pero puede ser que si tienes menos de 50 años, justo esta no la recuerdes.

La Pajarita, 150 años de historia.

La Pajarita abrió sus puertas allá por 1852 en plena Puerta del Sol. Los fundadores fueron Vicente Hijos Palacio y su mujer Lorena Aznárez Pérez, ambos buenos amigos del famoso escritor Miguel de Unamuno, un gran aficionado a la papiroflexia y la razón del nombre de la tienda que se convirtió en el origen de los dulces más populares de la capital. 

Hoy en día, cierto es que no la podemos encontrar paseando por la Puerta del Sol. A finales de los años 60, tuvo que trasladarse a la Calle Villanueva, número 14 (Recoletos), pero aun así, la esencia de la elaboración artesanal que les hizo tan famosos en su día, no se ha perdido. Al igual que el apellido. Lorenzo Aznárez, nieto del fundador y de 87 años de edad, sigue a pie de cañón.

Foto:/Beatriz Lapuente

 

150 años después, tanto los caramelos como los bombones conservan el mismo aroma que disfrutaron nuestros padres y abuelos. Y pese al duro golpe de la crisis y una ubicación no tan céntrica como la anterior, La Pajarita sigue teniendo su clientela fija de todos los rincones de España. Tiene cola de espera, y también, tienda online.

Foto: /mercadocalabajio.com

 

Foto:/bomboneríalapajarita.es

Los famosos caramelos rectangulares siguen deleitando los paladares con sus clásicos sabores: frambuesa, limón, menta, naranja… Y violeta, como ingrediente estrella. Aunque no todo es tan bonito, el kilo de caramelos son unos 30 euros, ¡tendrás que probarlos para saber si merecen la pena!

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