Los 40 Music Awards, errores y aciertos de la gala de la música madrileña por excelencia

Los 40 Music Awards, o los Premios 40 Principales, como se les conoce desde que comenzaron a otorgarse, alcanzó el viernes pasado su duodécima edición en el Wizink Center de Madrid (antiguo Palacio de los Deportes).

Esta gala, conocida a nivel nacional, se organiza anualmente durante los meses de noviembre o diciembre y cuenta con la presencia de grandes artistas musicales, así como de diversas personalidades de distintos géneros artísticos.

Uno de los principales atractivos de este evento es la gran cantidad de artistas que pasan sobre el escenario en una sola noche. Unos para recoger el premio, otros para entregarlo, e infinidad de actuaciones que amenizan las más de tres horas que dura el concierto.

En función del año, la organización de la entrega de premios establece una serie de categorías a las que los artistas pueden ser nominados. En este caso han sido 17, y todos los ganadores fueron escogidos gracias al voto online de sus seguidores. De esta forma, el palmarés quedó establecido de la siguiente forma:

Galardonados de la gala Los 40 Music Awards. Elaboración propia.

Sin embargo, la gala dejó algunos errores que desconcertaron al público. Empezando por la presentación. Al comienzo, fuegos artificiales dentro del propio recinto fueron los encargados de dar la bienvenida a Santi Millán, el encargado de conducir la gala durante las siguientes horas. Pero su espectacular entrada ya dejó patente lo difícil que sería continuar a ese nivel de espectáculo. El propio actor bromeaba sobre ello: “Hemos empezado por el final. Ahora a ver si somos capaces de reconducir todo esto”, señaló entre las risas de los presentes.

Malú durante su actuación en la entrega de premios. Fuente: María García Frutos

Otro de los aspectos que no dejó indiferente a las más de 15.000 personas que se dieron cita el viernes fue el hecho de que, ante la necesidad de dar ritmo a la gala, algunos de los artistas invitados al escenario no fueron ni tan siquiera presentados. Este fue el caso de la banda estadounidense 30 Seconds to Mars o de la propia Malú.

Pero quizá uno de los momentos que más logró romper con la atmósfera que los artistas se encargaron de crear durante la gala, fue la entrega de premios a los cantantes ausentes durante el evento. Por ejemplo, Joaquín Sabina, galardonado con la “Mejor grabación del año” o Ed Sheeran, ganador en las dos categorías a las que estaba nominado, fueron los grandes ausentes de los premios ante la incredulidad de los asistentes.

Novedades de la duodécima edición

Aunque Los 40 ya cuenta con 12 años de experiencia en la organización de los premios, este año ha querido introducir algunas novedades. Por ejemplo, es la primera vez que un presentador se encarga de dirigir la gala en su totalidad. En años anteriores, eran los propios locutores de la cadena los que conducían los premios. Sin embargo, no quisieron romper del todo con esa tradición y, en ocasiones, el actor Santi Millán se sentaba junto a los invitados para dejar que fueran sus compañeros los que desempeñaran las labores de presentación.

Otra de las novedades que incorporaron este año fue la disposición de los invitados y los escenarios. Habitualmente, tanto los artistas nominados como aquellos que son nombrados para entregar los premios, solían sentarse en una de las gradas más cercanas al escenario del Wizink Center. Sin embargo, en esta edición se decidió poner un escenario a ambos lados de la pista en los que, gracias a una pasarela central, los artistas llegarían a una amplia sección repleta de mesas en medio de la pista. En ellas estuvieron presentes todos los artistas y sus acompañantes. De esta forma el acceso al escenario, en caso de ser galardonados, les sería del todo sencillo al no tener que atravesar toda una hilera de asientos.

Vista de la pista del concierto desde una de las gradas del Wizink Center. Fuente: Twitter

Volviendo al aspecto de los escenarios, la opción de colocar uno a ambos lados de la pista generó cierto desconcierto en el público. Al más puro estilo festival, donde de un escenario se pasa rápidamente a otro sin tener por qué parar entre ambas actuaciones, Los 40 quiso aportar rapidez empleando esta técnica tan utilizada en macroconciertos de todo el mundo. Sin embargo, algunos de los asistentes durmieron durante tres días en la entrada del recinto para poder disfrutar de la primera fila, siempre tan ansiada. Pero la disposición de los escenarios no permitió que esto ocurriese durante la totalidad de la ceremonia. Es decir, mientras que durante las actuaciones en el escenario izquierdo unos estaban en primera fila, otros estaban más allá de la décima. Lo mismo ocurría cuando el escenario derecho entraba en acción.

El “momentazo” de la noche

Uno de los instantes que quedará para el recuerdo de los asistentes fue el momento en el que la actriz Silvia Abascal subió en solitario al escenario para otorgar uno de los premios más especiales de la noche: el Golden Music Award. La actriz, amiga del propio Alejandro, se mostró sensiblemente emocionada al recordar que, tras sufrir un ictus hace 5 años, la canción “¿Lo ves?” de Alejandro Sanz fue una de las primeras que escuchó cuando comenzó a recobrar la audición. Y así se lo hizo saber al intérprete. Por ello, el madrileño salió a recoger su premio y, lejos de despedirla del escenario y pasar a realizar su actuación, dejó a la actriz a su lado y le dedicó esa canción que tanto significó para ella.

En definitiva, fue una ceremonia repleta de caras conocidas y de ídolos juveniles (y no tanto) que dejaron patente la calidad de sus actuaciones. Pero fue la propia estructura organizacional del evento la que acrecentó la desilusión de algunos de los allí presentes, recordando con melancolía aquellos años donde los premios comenzaban por el principio, todas las actuaciones eran correctamente presentadas y la cadena se encargaba de que los artistas ganadores estuvieran presentes para poder recoger el premio.

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