La fiesta del cine impulsa el regreso a las salas: «hay que seguir viniendo»

Alcanzo la entrada de los cines Renoir tras la pasarela de estrellas españolas de la gran pantalla ubicada en el suelo de la Calle de Martín de los Heros. Los nombres de Alejandro Amenábar, Antonio Banderas, Javier Bardem, Penélope Cruz, Carmen Sevilla y hasta el del aguileño Paco Rabal quedan a mis pies, homenajeando el paseo de la fama de Hollywood en el céntrico barrio madrileño de Argüelles, un barrio de cine no sólo en sentido figurado. Una vez me encuentro en el interior de la sala, escucho un grito: “Hay que seguir viniendo”. Se trata de Nacho Rodríguez, el taquillero, advirtiendo de que a pesar de los modestos precios por los que los amantes del séptimo arte han podido disfrutar del visionado de las películas en cartelera durante esta semana, ha llegado el momento de volver a los cines para quedarse.

Nacho vendía entradas en los cines Renoir hasta que lo despidieron el verano pasado con motivo de la pandemia: “el continuo cambio de horarios sumado a los toques de queda, hicieron que la gente dejara de venir al cine”, afirma. Satisfecho, cuenta que en el mes de septiembre ha vuelto al que ha sido su trabajo de siempre, coincidiendo con la popular cita de la Fiesta del Cine. Por tan solo 3,50, de lunes a jueves los espectadores han podido optar a una amplia oferta de películas, desde Cry Macho, la última de Clint Eastwood, hasta la comedia francesa ¿Quién es quién? La recién estrenada Maixabel junto a Dune y Annete han sido algunas de las películas más demandadas de esta edición según Rodríguez, que asegura, también han tenido que competir con las más veteranas de la cartelera: Jinetes de la justicia y Otra Ronda.

A pesar de la atractiva propuesta, con cierto aire de desazón, el vendedor explica que le ha sorprendido que mucha gente fuese desconocedora de la misma, pues este año, además, a través de la campaña ‘Yo Voy al Cine’ se ha facilitado el acceso a las salas a través de la venta de entradas en taquilla, sin necesidad de presentar acreditación: “La gente no se ha enterado mucho. Quizá los más jóvenes sí, pero en general, cuando han adquirido sus tickets, les ha parecido raro que les cobrara tan poco”, añade.

La llegada de la covid-19 ha causado estragos en muchos de nuestros hábitos y para Nacho, el ir al cine ha sido uno de ellos. Aun así, confía en que pequeñas acciones como alargar la duración de la Fiesta del Cine una jornada más -de tres a cuatro días-, impulsen la reactivación del sector y ayuden a retomar la costumbre de visitar las salas de cine.

Vendiendo entradas día tras día, el empleado de ventanilla es testigo en primera persona de cómo a mucha gente le da miedo ir al cine por lo que supone estar ‘encerrado’ en un pequeño espacio con otras personas. Gracias a este tipo de iniciativas, el vendedor asegura que el público acude a las salas, se da cuenta de que los cines son lugares seguros y no duda en volver. Por ello, ha aprovechado nuestra conversación para hacer un llamamiento en apoyo a la cultura: “La gente tiene que ser consciente de lo que significa la cultura y hay que promoverla. Es segura y es divertido venir al cine”, sentencia.

Durante nuestra pequeña entrevista, el taquillero no olvidó equiparar el ir a ver una película con tomar unas cañas. Confiesa que le molesta que la gente solo tenga en cuenta la seguridad ante el virus cuando va al cine: “No hay que dejar de ir al cine igual que la gente no deja de ir a los bares, parece que en los bares a la gente no le importa nada”. Nosotros, sin embargo, al finalizar nuestra discusión, concluimos que delante de la gran pantalla también puedes, con toda certeza, olvidarte de todo por unas horas.

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