Futuro incierto para los cuarteles de Campamento

Durante la Guerra Civil los cuarteles de Campamento sirvieron de bastión para el bando nacional. Desde allí el general Miguel García de la Herrán marchó en alzamiento el 18 de julio de 1936 hacia la conquista de la capital. Una vez avanzado el conflicto, las órdenes desde el Cuartel de la Montaña o el suministro de víveres hacia la Casa de Campo también pasaron por estas fortificaciones militares.

Ochenta años después los cuarteles están totalmente abandonados. La gran mayoría fueron derruidos y actualmente apenas quedan la Torre de Tiro del Polígono de Experiencias, el Picadero cubierto, los Pabellones de la Estación Militar y el Cuartel Alfonso XIII. Además el estado de los edificios es realmente malo, cuentan con desprendimientos, humedades, cristales tirados por los suelos y pintadas.

Los cuarteles de Campamento actualmente están destrozados, llenos de cristales y pintadas| Fuente: Urbex Spain.

Punto habitual de los botellones, lo cierto es que hace casi treinta años años que se vienen debatiendo propuestas para rehabilitarlos o bien derruirlos y que den pie a nuevas construcciones. Así es el caso de la Operación Campamento, ideada en 1989 por el gobierno de Felipe González pero que no se aprobó hasta 2005. El proyecto dibujaba la construcción de 22.100 viviendas sobre los terrenos que todavía ocupan los cuarteles.

A partir de ese momento el proyecto ha sido paralizado y reactivado en varias ocasiones. En 2011 el Partido Socialista de Zapatero lo volvió a retomar, pero quedó en saco roto. Poco después, en 2013, el gobierno del Partido Popular analizó la situación y calificó la operación de inviable. Mientras que en septiembre de este año Manuela Carmena confirmó que Ahora Madrid está elaborando un boceto de nuevo proyecto, que posteriormente deberá ser discutido con el Ministerio de Defensa.

Los exteriores de los cuarteles están también totalmente abandonados.| Fuente: David Castaño.

Terrenos protegidos

A pesar del desastroso estado en el que se encuentran, los cuarteles de Campamento están catalogados como Parques y Jardines de Interés general por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Es decir, que el ayuntamiento tendría la obligación de su mantenimiento si no fuera porque pertenecen al Ministerio de Defensa, y en última instancia al Estado. Por tanto, hay un choque de competencias.

Asociaciones como Madrid, Ciudadanía y Patrimonio llevan años solicitando la rehabilitación de los cuarteles de Campamento y Cuatro Vientos. Consideran que estos edificios históricos, cuyos cimientos han vivido parte de la historia de España, no merecen la situación en la que se encuentran.

La maleza es la única que ‘visita’ la placa de reconocimiento al ejército en los cuarteles de Cuatro Vientos| Fuente: David Castaño.

No solo fueron bastión franquista, en 1930, la Sublevación de Jaca contra la monarquía de Alfonso XIII, tras el final de la Dictadura de Primo de Rivera, partió de los cuarteles de Cuatro Vientos. Hoy convertidos en un gran aeródromo militar.

Perjudicados los vecinos

Al final los principales damnificados de la situación comatosa de los cuarteles son los vecinos de Campamento. Cada fin de semana se celebran botellones y fiestas hasta altas horas de la madrugada. Hace algunos años, existía vigilancia, ahora, colarse es sumamente sencillo, ya que hay agujeros por todo alrededor de las murallas que marcan el perímetro de seguridad.

Su otro uso principal es para acortar camino. En el barrio de Las Águilas los cuarteles conectan con la carretera de Extremadura y la de la Fortuna, principales arterias para entrar a Madrid y para salir a municipios anexos como Alcorcón o Leganés. Cuando no estaban llenos de cristales y jeringuillas también acogían los paseos matutinos de las mascotas.

El cuartel Alfonso XIII, partícipe de hechos históricos en España, ahora es un lugar inhóspito| Fuente: Urbex Spain

Tanto si los rehabilitan como si los derrumban para nuevas construcciones, urge encontrar una solución para los cuarteles. Estos edificios, que sobrevivieron a la Dictadura de Primo de Rivera, a la Segunda República, a la Guerra Civil Española, al franquismo, y a la transición, han cedido frente al paso del tiempo y a unos políticos interesados en menesteres probablemente más lucrativos.

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