Fuencarral, de pueblo a ciudad

Aunque el distrito de Fuencarral-El Pardo, situado al norte de Madrid y perteneciente al barrio de Valverde, continúe siendo un pueblo en su esencia, forma parte de la capital desde 1951, año en el que se produjo la anexión. Podría parecer el rincón olvidado de la gran ciudad pero su historia despierta no menos que la curiosidad.

Los orígenes de Fuencarral se remontan a los siglos XII-XIII. El atractivo de la aldea, fronteriza entre Madrid y Segovia, procedía de la riqueza en agricultura y ganadería. La Edad Media, época de oscuridad y penurias para las clases más bajas, también afectó a la población. Por ejemplo, destaca el saqueo tras la guerra civil entre los Infantes de Aragón y Juan II, Rey de Castilla. El sufrimiento de los vecinos (muchos de ellos habían sido secuestrados y apresados) fue recompensado económicamente por don Alonso Álvarez de Toledo, contador del Rey.

Asimismo, los Reyes Católicos contribuyeron en el impulso de la villa para evitar su despoblamiento a través de una Cédula que protegía los derechos de los ciudadanos sobre el territorio. La fuerza de las actividades agropecuarias y ganaderas se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la cercanía de Fuencarral a Madrid permite una mayor demanda de mano de obra, quedando paulatinamente la agricultura en un segundo plano, sustituida por la industria.

Por su parte, El Pardo se constituyó como pueblo en el siglo XIX. Durante la dictadura franquista, la población creció considerablemente debido a la construcción de nuevas casas y a la colonia de Mingorrubio, donde se hospedaba el personal de servicio de la Jefatura de Estado.

Ya en 1950, los barrios de Fuencarral y El Pardo pasaron a formar parte de Madrid. Don Vicente Navas del Castillo ejerció como alcalde del distrito tras la oficialización de la anexión, el 20 de octubre de 1951. En ese momento, Madrid aumentó con 6500 personas más.

Calle del barrio de Fuencarral. Fuente: Alicia Cruz Acal

En la actualidad, el distrito Fuencarral-El Pardo está conformado por los términos de Fuentelarreina, Peñagrande, Mirasierra, El Pilar, El Pardo y El Goloso. A pesar de que estos barrios dejaron de ser aldea hace ya más de medio siglo, conservan aún en sus callejones y plazas el ADN de pueblo tranquilo próximo a la sierra madrileña y sus parajes, lejos del mundanal ruido y el ajetreo propio de la ciudad.

Su exponencial crecimiento, especialmente en la década de los 80, provocó incluso la conexión del barrio por metro y la creación de un centro comercial, conocido como La Vaguada. Además, el aumento de una población longeva en la zona, contrasta con una increíble multiculturalidad bien asentada. De esta forma, el pasado, el presente y el futuro, invitan a dar un sosegado paseo por estas calles.

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