España en el puesto 40 del Indice de Percepción de la Corrupción al finalizar el 2013

España se encuentra en el furgón de cola de los países desarrollados en cuanto a percepción de la corrupción.

corrupcion1La corrupción es un fenómeno agresivo, injusto, global y de diversa índole cuyos protagonistas pertenecen tanto al sector público como al privado. No es simplemente el saqueo de patrimonio del Estado. También incluye el ofrecer y recibir sobornos, la negligencia en la asignación de fondos y gastos públicos; la subvaluación o la hipervaluación de precios; los escándalos financieros o políticos; el fraude electoral; la paga a periodistas, la compra de información en TV y en radio; el tráfico de influencias; el financiamiento ilegal de partidos políticos; el uso indebido de las fuerzas públicas en apoyo de dudosas decisiones judiciales; las sentencias parcializadas de los jueces; favores indebidos o sueldos exagerados de amistades; los concursos amañados sobre obras materiales; la indebida o sesgada supervisión o calificación de las mismas; la compra de armas, etc.

El índice de corrupción se lee de forma que a mayor puntuación menor corrupción. Por ello España, con 59 puntos, según la página web de datos macro.com, se sitúa, por ejemplo, por encima de Alemania con 78 puntos.

Dinamarca con 91 puntos y Suecia y Finlandia con 89 son los países del mundo que menos corrupción muestran, mientras que Corea del Norte con 8 puntos y Afganistán y Sudán con 11 son los países en los que más injusticias sufre su ciudadanía.

España se encuentra en el puesto 40 según el ranking de corrupción. Esto quiere decir que para encontrarnos en un país desarrollado donde existe la democracia, esta gran palabra queda desvirtuada y no está siendo respetada debido a las negligencias indignas que continúan ejecutando las corruptas autoridades, según muestran los datos.

Ejemplo de ello los encontramos hoy en día en Gamonal, un barrio de Burgos en el que un “Caso de Construcción” de un bulevar huele a otro claro ejemplo de “Caso de Corrupción” con proclamas callejeras dirigidas al alcalde como “¡Déjate de obras y enciende las farolas!”.

Es necesaria una transformación, un cambio de paradigma en la forma de gobernar, y si esto no es posible la ciudadanía tomará sus propias vías de actuación democráticas progresistas para disminuir la corrupción que existe. ¿Será positivo que miremos hacia los modelos del norte?

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