El pintor de canciones: convergencia sensorial y movimientos contraculturales

Imagen de la exposición del concierto de Raimon en la Universidad Complutense. / Fotografía: María Moya.

Porque somos capaces de percibir estímulos por los cinco sentidos. Ese es probablemente el motivo por el que la música, las artes visuales y las tendencias estéticas de cada época confluyen en un todo, en un conjunto. Y ese es también el leitmotiv de la exposición ‘El pintor de canciones, música popular en la España de 1950-1978′ que recoge cómo esta convergencia de elementos artísticos ha pasado a la Historia de los movimientos contraculturales emergentes dentro de la censura de la época franquista. Esta selección de los principales hitos del momento en el Centro Cultural Fernando Fernán Gómez ha cerrado hoy sus puertas al público.

Agrupadas en un total de once secciones diferenciadas por temáticas, las piezas ayudan a construir en el espectador cómo la prensa moldeó el imaginario de la época y muestran cómo -con mayor o menor avidez y pericia- la censura dejó impronta en la producción artística del momento. Sirva de ejemplo el titular de portada de La Voz de Castilla -el 5 de julio de 1975-, «¡Nos invade la cochambre!», para ilustrar el tratamiento que dio el rotativo al primer gran festival de rock que se celebró en España en la dictadura: las 15 horas en la ciudad de Burgos.

«¡Nos invade la cochambre!» fue el titular de portada del rotativo La Voz de Castilla para describir el festival de las 15 horas de rock de la ciudad de Burgos.

Portada original y portada de edición española de Two Virgins en la exposición. / Fotografía: María Moya.

Si bien en ocasiones los censores no pudieron evitar publicaciones como Ajoblanco, de corte anarquista y libertario, sí consiguieron modificar las portadas de algunos discos, no solo patrios, sino también foráneos. Entre los damnificados, para los cuales fue necesario crear carátulas alternativas, se encuentra ‘Satisfaction‘ (1975) de los Rolling Stones o la icónica portada de ‘Unfinished Music No.1: Two Virgins‘ (1968), en la que un John Lennon y una Yoko Ono desnudos constituían la imagen de su proyecto conjunto.

No en vano, los esfuerzos de la cultura underground por subvertir el orden dieron lugar a piezas que conectan los ‘cómix’ (cómics) de los tiempos de ‘El Rollo‘ -o ‘Rrollo’, como algunos preferían escribir- con los grupos de rock, principalmente con las escasas referencias que llegaban de extramuros –Bob Dylan, Lou Reed o Mick Jagger, entre otros-.

El movimiento estudiantil tampoco estuvo desvinculado de las corrientes artísticas del momento. En mayo del 68 -concretamente, el día 18-, el multitudinario concierto de Raimon en el hall de la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense, puso de manifiesto, tal como se explica en la exposición, el vínculo entre arte visual y la canción «como formas de resistencia». Todo ello deja como legado no solo la imagen de cientos de universitarios subversivos y contestatarios con sus alegatos críticos alrededor del escenario de la institución, sino también la creatividad de las portadas de revistas e, incluso, de los discos del propio Raimon.

Imagen expuesta en la sección ‘Cuando España hizo Pop!’ / Fotografía: María Moya.

Para los cantautores entendidos como voz del activismo también guarda un espacio la muestra. En El pintor de canciones se leen algunos versos de la letra de «Gallo Negro, Gallo Rojo«, de Chicho Sánchez Ferlosio, una canción popular prohibida por el franquismo que metafóricamente hace referencia a la lucha entre fascistas y republicanos. O la lista de canciones de un vinilo de Paco Ibáñez, donde se puede escuchar, de la voz del cantautor, ‘A Galopar‘ su particular versión del poema ‘Galope‘ -de Rafael Alberti– o los versos de ‘La poesía es un arma cargada de futuro‘, de Gabriel Celaya, entre otros poemas de Miguel Hernández o Francisco de Quevedo. Por su parte, el conocido como «rock andaluz» es la etiqueta que se utiliza para englobar a otra generación a la que le ponen voz Medina Azahara, Triana o Alameda.  

La exposición evocan que el movimiento contracultural propio de los márgenes de la sociedad se adelantaba a su tiempo

Del visionado de la exposición se extraen fragmentos que evocan que el movimiento contracultural propio de los márgenes de la sociedad se adelantaba a su tiempo, como las referencias de la citada revista Ajoblanco a la cuestión ecologista, un tema que no atrajo la atención de la opinión pública hasta muchos años después. Pero además, trata de ser un reflejo histórico de las corrientes que, en una sociedad políticamente polarizada carente de todo atisbo de libertad de expresión, generaban etiquetas y, en consecuencia, un sentimiento de identidad en el que reflejarse e integrarse.

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