El lado más humano de Luis Miguel

 

Carátula del disco «Aries» (1993) de Luis Miguel / Fuente: discogs

Una semana después de ver la primera temporada completa de la serie “Luis Miguel”, basada en la vida del famoso cantante mexicano, sigo con esa especie de adicción que te generan los grandes dramas.

La serie juega con un contraste continuo de emociones que provoca en el espectador una necesidad por seguir viéndola, por entender lo que ocurrió en su infancia, por llegar a comprender al personaje en que se convirtió y sobre todo la persona que hay detrás de los focos.

El sufrimiento ajeno con frecuencia nos lleva a la empatía y lo que más nos apetece tras una escena en la que el drama está a flor de piel, es desear que en el fondo todo aquello haya quedado muy atrás en su vida.

La serie comienza con un Luis Miguel ya maduro, en los preparativos previos de uno de sus conciertos. Es en ese instante cuando le llega la noticia de la inminente muerte de su padre, ingresado en un hospital.

Un impactante comienzo que anticipa una conmovedora historia que a 5 minutos de empezar ya te está erizando la piel. Lo dice una “Incondicional”.

Luis Miguel y su padre: Luis Rey / Fuente: San Juan 8

El eje de la relación entre Luis Miguel y su padre, Luisito Rey, es el motor de la serie. Aparte del carácter violento de su progenitor, destaca también la obsesión desmedida por el dinero, fruto seguramente de las carencias que él mismo había padecido. La explotación que ejerció sobre su hijo para hacer de él un producto del cual aprovecharse económicamente, es también parte interesante de la serie que Netflix nos presenta, pero no solo eso, no olvidemos que la cinta está revisada y apoyada personalmente por el propio Luis Miguel, lo que ha permitido adentrarnos también en su lado más humano, hasta ahora poco conocido por la mayoría.

Luisito Rey, se proclama villano de la serie, desde el minuto uno, hasta el final de la primera temporada. Podemos decir que abarca todos los vértices de la inmoralidad: orgías, drogas, manipulación, extorsión, crueldad y un largo etcétera. Luis Rey era un mezquino y lo fue con su hijo.

Luis Miguel y su madre: Marcela Basteri / Fuente: Los 40 principales

Sin duda alguna, la peor parte que tuvo que vivir Micky fue la misteriosa desaparición de su madre, Marcela Basteri, hecho que le lleva a buscarla sin descanso durante la primera temporada de la serie. Este terrible acontecimiento marca un antes y un después en su vida, ya que a lo largo de los años ha tratado de buscarla por todo el mundo, gastándose millones de dólares, incluso contando con la ayuda de la Interpol . El paradero de Marcela es un momento que estoy segura que seguiremos viviendo en la segunda temporada con gran incertidumbre.

Creo que a pesar de ese camino tortuoso del que Luis Miguel fue protagonista, desde muy joven se vio en él a un gran intérprete con muchísimo talento que en poco tiempo llegaría a convertirse en toda una leyenda de la música.

Imagen de Luis Miguel, en el anuncio del proyecto de la serie / Fuente: Netflix

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