El Instituto Cervantes muestra como era la impresión en la Argentina del siglo XX

Imagen de parte de la exposición «Cómo se imprime un libro. Grafistas e impresores en Buenos Aires 1936-1950» / Foto: Sara González Gil

El Instituto Cervantes acoge la exposición “Cómo se imprime un libro. Grafistas e impresores en Buenos Aires 1936-1950” en la calle Alcalá, 49 de Madrid. Este espacio que está abierto todos los días de la semana excepto los lunes, se puede visitar hasta el 4 de enero del próximo año. En este salón podemos disfrutar de un recorrido para ver una parte de las obras que logró imprimir en el siglo XX la imprenta de libros argentina López. En la exposición se observa algunos de los libros de autores americanos y europeos que dicha imprenta imprimió y, el uso de técnicas artísticas gráficas que llevaron a Argentina desde Europa. Contando en la muestra con un total de 92 publicaciones, nueve fotografías, ocho láminas y dos piezas audiovisuales.

La inspiración de esta exposición es la del libro “Cómo se imprime un libro”, que la Imprenta López editó en el año 1942. Este libro muestra como fueron los oficios de las artes gráficas del siglo pasado en el país de Messi. Este periodo era conocido como la época dorada de la edición en Argentina. Los grafistas estrellas de esta imprenta son Luis Seoane, Jakob Hermelin, Attilio Rossi, Grete Stern y Horacio Coppola. Además, en las paredes y vitrinas de la sala se recoge datos como donde se encontraba situado la Imprenta López en un inicio y después de su traslado, quién era su fundador, cómo era el proceso de impresión, se revive parte del trabajo de los cinco artistas de esta imprenta y, se muestra ejemplos de algunos de sus libros impresos, entre el que está “Cómo se imprime un libro”.

Imagen de parte de la exposición «Cómo se imprime un libro. Grafistas e impresores en Buenos Aires 1936-1950» / Foto: Sara González Gil

La forma en la que se expone toda esta información, en ocasiones de manera totalmente visual y en otras de forma escrita, creo que crea un contraste en el ojo del visitante. De manera que no solo imágenes, que de alguna forma puede creer que es una forma de demostrar el contenido y a la vez, no lo hace pesado porque no todo es texto. Un dato que me llamó mucho la atención y creo que es un buen detalle por parte de los organizadores de la exposición es la presencia de botellas de vidrio con leche. Estos recipientes se encuentran al lado de un segmento en el que se hace alusión a que los trabajadores encargados de la maquinaria de la imprenta tenían que beber leche durante la jornada laboral.

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