El Fantasma de Chamberí

La estación de metro de Chamberí, reconvertida en museo, nos traslada de lleno al pasado de Madrid. La estación se encuentra tal y como estaba cuando fue cerrada en 1966, tras una pequeña restauración.


La estación de Chamberí, inaugurada en 1919 y diseñada por Antonio Palacios, estuvo en servicio 47 años, hasta que fue cerrada el 22 de mayo de 1966. Aún hoy sigue siendo la única estación de la red de metro de Madrid que ha corrido esa suerte. Formaba parte de la Línea 1 original que unía Cuatro Caminos y la Puerta del Sol, y constaba de 8 estaciones. Chamberí estaba situaada entre las estaciones Martínez Campos y Bilbao.

Utilizada como refugio y almacén durante la Guerra Civil, con la ampliación de la línea en los años 60 los trenes se renovaron y pasaron de medir 60 metros a 90, lo que implicó que también tuvieran que ampliarse los andenes. Sin embargo, debido a que la estación estaba en curva, era imposible reformarla por lo que el Ministerio de Obras Públicas decidió tapiarla. Además se encontraba muy cerca de las estaciones de Iglesia y Bilbao de las que dista 400 y 600 m respectivamente.

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La entrada a la estación-museo de Chamberí

Estuvo más de 40 años cerrada, aunque se podía seguir viendo por las ventanillas de los vagones, cuando el metro se circulaba entre las estaciones vecinas de Bilbao e Iglesia, por lo que se ganó el apelativo de Estación Fantasma. Refugio de los sintecho, un lienzo en blanco para los grafiteros, se convirtió en una imagen casi mítica de la intrahistoria de Madrid, lo que dio paso a numerosas leyendas.

Entre estas leyendas destaca una que trataba sobre un cura y monja que mantuvieron un romance y fueron sorprendidos por una huérfana interna en el colegio de la monja, por lo que la arrojaron a las vías del tren durante una excursión para conseguir su silencio. También se especulaba con apariciones de los monjes enterrados en el cercano convento de La Merced, o con que se aparecían para reunirse todos los personajes que dan nombre a las estaciones de metro. Esta imagen mítica fue la que le hizo aparecer en las películas «Barrio»y «Pájaros de papel».

A partir de 2008 fue reconvertida en el andén 0, un museo de la historia del metro de Madrid. La restauración costó 3,8 millones de euros, y reusó el máximo posible de los elementos originales. La entrada es gratuita y es uno de los dos museos del metro madrileño junto a la Nave de Motores de Pacífico. Es como una cápsula del tiempo enterrada desde hace cincuenta años, y que ha permanecido anclada en el tiempo desde entonces, interrumpido únicamente por los trenes que aún hoy continúan pasando por sus vías, aunque no se detienen, como si la estación no estuviera ahí.

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