“El Enredadero”, un espacio autogestionado por adolescentes

Los jóvenes toman el control de cinco zonas de la capital: Retiro, Centro, Moratalaz, Villaverde y Fuencarral-El Pardo para llevar a cabo acciones y actividades de ocio saludable. Están acompañados por facilitadores que les guían y les impulsan a participar en la vida pública y a disfrutar de su tiempo libre en las formas que ellos elijan. “El Enredadero”, así es como se hace llamar este espacio, nace de una propuesta que se llevó a uno de los plenos infantiles municipales del 2015, en el que se pidió un espacio para adolescentes, con el objetivo de que pudieran hacer lo que a ellos les apeteciera en ese momento. Hasta entonces, solo se ofertaban diferentes actividades a las que se apuntaban si les gustaban, pero no tenían un lugar en el que pudieran decidir qué hacer.

Algunos de los adolescentes que viven en el distrito de retiro acuden diariamente al Centro Cultural Daoiz y Velarde, situado en la Avenida Ciudad de Barcelona 162, en donde se lleva a cabo este proyecto. En este barrio, la idea piloto llevó el nombre de “Espacio Adolescente de Retiro”, sin embargo, los chicos y chicas empezaron a involucrarse en el proyecto creando logotipos hasta que surgió un nuevo nombre: “A nuestro rollo”. Este fue el inicio de la red de “El Enredadero” que dio pie a que otros cuatro distritos más implantaran la idea en sus centros. Elena, una de las facilitadoras que se encarga del distrito de Retiro, afirma que incluso el nombre surgió de una lluvia de ideas de los propios jóvenes.

 

La experiencia inicial realizada en este barrio dio lugar a que más de 500 adolescentes conocieran este espacio y llegaran a proponer hasta 100 nuevas ideas. Han participado en el Día de la Infancia dinamizando actividades y la satisfacción de los chicos y de las chicas está por encima del 4,5 (en una escala de 1 a 5) según la Federación Injucam. “El Enredadero” se caracteriza por ser un lugar amplio y diverso, en el que se juntan personas diferentes compartiendo todo tipo de momentos que tienen como base el respeto y los valores. Además, se intenta que entre los jóvenes generen aprendizajes colectivos.

Las actividades que se realizan dependen del barrio en el que se esté y del tipo de población que acuda. De esta forma, se analiza la demanda y las necesidades de los jóvenes y es así cómo se van fijando las tareas o los juegos. Según Elena, el objetivo principal del proyecto es: “crear un ocio saludable y que sea autogestionado”. Quieren demostrar que los adolescentes son los protagonistas del espacio y son capaces de generar propuestas y de llevarlas a cabo. A través de la Asamblea se les acercan las estrategias más democráticas, con el fin de “pretender que todas las actividades que se creen partan de sus propuestas”.

 

Fuente: Diario de Madrid

En cuanto al perfil de la población que acude a este espacio en el distrito de Retiro, Elena afirma que hay todo tipo de jóvenes que entran y salen libremente. En principio, pueden acceder a este espacio adolescentes entre los 12 y los 17 años. Sin embargo, siempre se hace alguna excepción. La educadora sostiene que todavía hay muchos jóvenes que pasan de los 17 y siguen yendo: “Lo que hacemos en estos casos es generar un aprendizaje de monitores con la intención de que vayan aprendiendo estrategias y puedan desarrollarlas en un futuro”. A los menores de edad, se les pide una autorización previa de los padres por las actividades de mayor riesgo que se puedan realizar, como es el caso del Parkour, un deporte que está a la moda entre los más jóvenes. Laura es una joven de 13 años que lleva viniendo a este espacio desde que cumplió la edad mínima requerida para participar. Confiesa que empezó a venir aquí los días en los que hacía más frío y que ahora se siente muy cómoda tanto con sus compañeros como con los educadores: “Te ayudan a hacer todo lo que necesites, hasta los deberes”.

La adolescencia puede llegar a ser una etapa complicada y desde “El Enredadero”, a pesar de no tener dispositivos directos con psicólogos, son especialistas en educación y ayudan a los jóvenes en todo lo que está en su mano. Sin embargo, Elena manifiesta que en algunos casos es preferible tener conexión directa con Servicios Sociales y con todos los recursos del distrito. Este espacio muchas veces funciona no sólo como centro de ocio, sino como centro de detección de necesidades.

 

El Centro Cultural Daoiz y Velarde abre las puertas a este espacio de lunes a jueves de 16:00 a 20:00, viernes de 17:00 a 21:00, sábados de 12:00 a 14:30 y de 16:30 a 22:00 y domingos de 12:00 a 14:30 y de 16:30 a 20:00. Por semana hay una afluencia de aproximadamente entre 15 y 20 adolescentes habituales. Las formas de trabajo se dividen en dos, durante la semana y durante el fin de semana. De lunes a jueves se dedican al mantenimiento del espacio y a generar actividades concretas. El fin de semana es exclusivamente ocio y desarrollan las actividades que quieran.

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