El Centro Cultural Galileo acoge Sororidades, un recital de poesía feminista contra la violencia de género

El 25 de noviembre se celebró el Día Internacional contra la violencia de género. A lo largo de toda España tuvieron lugar diferentes manifestaciones, aunque no todas en forma de marchas que recorren las calles. Un ejemplo de ello fue Sororidades, un recital de poesía feminista contra el maltrato.

El auditorio del Centro Cultural Galileo fue el escenario en el que se dieron cita los diferentes vecinos del barrio de Chamberí que quisieron acercarse a compartir con cuatro poetisas feministas contemporáneas una hora de homenaje tanto a las mujeres maltratadas como a las distintas escritoras que a lo largo de su vida les han dedicado unos versos.

Pasado un cuarto de hora desde el mediodía, las luces del auditorio se apagaron y tan solo quedó iluminado el escenario. En ese momento, una lluvia de palabras y versos empezó a caer sobre los asistentes. Tras presentar el acto Violeta Castaño, empezaron a desfilar las intervinientes. En primer lugar, habló Paz Hernández Páramo. La escritora inició su comparecencia con la lectura del poema «El Concierto», de Edna St. Vincent Millay, primera mujer en recibir un premio Pullitzer. Tras él, continuó con “Las mujeres fuertes pueden decir no”, de Marge Piercy. Para terminar, recitó unos versos escritos por ella misma. Concretamente, “Nana para la mujer”.

Entre aplausos que nacen cuando acaba una lectura y mueren cuando empieza otra, Hernández Páramo puso fin a su intervención y comenzó la de Eva Gallud.

La poetisa empezó con su propia obra, homenajeando a las distintas mujeres a lo largo de la historia, que nos han hecho como somos ahora. Posteriormente pronunció unos versos para las víctimas de la violencia de género. Tras esto, pasó a leer composiciones de Adrienne Rich, concretamente “Reparto de tareas”; de Luz Pichel, de la que escogió “Siegan”; de Martha Asunción Alonso, “Génesis 3:16”; y de Nadia Anjuman, asesinada en 2005 tras publicar un libro de poemas, detonante de la paliza que le dio su marido, que acabó con su vida. De esta autora recitó “No tengo ganas de abrir la boca”.

La poetisa Eva Gallud recita parte de su repertorio / Fotografía: Aurora Santos-Olmo

En tercer lugar participó Nares Montero. Visiblemente emocionada, comenzó recordando que el feminismo no es una moda actual, sino que desde el siglo X ya hay obras sobre ello. Inició su lectura con un poema de Carolina Coronado, “El marido verdugo” y continuó con Adela Zamudio y “Nacer hombre”.

Tras esto, Montero pasó a sus propias composiciones, entre las que recitó “Disociada”. A continuación, pronunció publicaciones de otras autoras, como Guisela López, de la que escogió “Matrioska” o Juana Castro, de la que leyó “Amor Mío”, en memoria a mujeres maltratadas. Después, volvió a sus creaciones; en esa ocasión, eligió “Dar la luz”. Para poner fin a su intervención, Montero seleccionó  «Contra las vueltas» de María Pámpanas, y «Talento» de Isla Correyero.

El último turno fue para Violeta Castaño; que recitó obras de Montserrat Abelló i Soler. Escogió “Hablan las mujeres” y “Cada cual ha de tener”, ambos en catalán y posteriormente traducidos al castellano. Para seguir, pronunció poemas de Lucía de Fraga, concretamente, “Y te despiertas”, “El túnel” y “Nunca se vuelve”. Por último, pasó a su propia creación; comenzó con “Mirarme”; continuó con “Banderas” y “Alquitrán azul”, para terminar con “Arrullos”.

Finalizados los versos, aún sobraban minutos para un último homenaje. Así, las cuatro poetisas se acercaron a la parte delantera del escenario. Sin abandonar el turno de palabra, Violeta Castaño expresó el deseo de las compañeras allí presentes y de otras dos ausentes, pero, igualmente colaboradoras en el asunto, de acordarse especialmente de las 48 mujeres asesinadas este año por sus parejas o exparejas. Así, las nombró a todas y dedicó un recuerdo para los menores afectados e insistió en que “hay que actuar desde todos los frentes y con todos los mecanismos”.

Posteriormente, Paz Hernández Páramo, expresó el deseo de que “nuestros versos sirvan públicamente de denuncia y homenaje a las mujeres que han sido asesinadas y a las que viven bajo situaciones de violencia física y psicológica”. También aprovechó para hacer una mención especial a Ana Orantes, quemada viva por su marido hace 20 años, cuando se atrevió a denunciarlo públicamente.

Asimismo, apuntó que todos los días deberían ser días contra la violencia de género en todas sus formas, también contra la violencia sexual. En ese punto, aprovechó para manifestarse, en nombre de todas, en contra del proceso judicial del caso de la manada y alegó que “no puede culpabilizarse nunca a una mujer por ser víctima de una violación” y que “la culpa la tienen los violadores y no puede ser justificada por nada”.

Por su parte, Eva Gallud lamentó que “mientras siga habiendo poder de unos sobre otras, seguiremos sumando asesinatos, violaciones y abusos”, y calificó de necesidad la educación  en igualdad, desde pequeños, ellos y ellas.

Finalmente, Nares Montero exclamó: “vamos a seguir reivindicando que el haber nacido mujer no sea un factor de riesgo para la supervivencia; basta ya, ni una más, ni una menos”.

Una nube de aplausos puso fin a uno de los actos con los que el barrio de Chamberí se ha posicionado radicalmente en contra de la violencia de género y a favor de que, en un momento no muy lejano, pase a formar parte de la historia.

 

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