De ruta por la cuna de la ‘movida madrileña’

Muchos se preguntarán qué ha sido de los hitos de la contracultura madrileña; otros, simplemente habrán oído hablar de este término vagamente. A continuación llevamos a cabo un repaso por lo que fueron aquellos tiempos.


A principios de los años 80 del pasado siglo se forjó en el barrio de Malasaña una nueva cultura basada en la música, que defendía la máxima libertad en cualquier ámbito de la vida: la ‘movida madrileña’. En esta época, fueron varios los locales de referencia para los artífices del movimiento. En el siguiente artículo los redescubrimos.

Salimos a la calle, dispuestos a simular lo que hace veinticinco años fuera una ruta clásica para muchos. Es viernes, 13 de noviembre, y el buen tiempo acompaña nuestro caminar.

Comenzamos el recorrido por la renombrada Calle del Pez, una de las principales arterias del barrio, donde aún podemos encontrar algún grafiti de la época a ambos lados de la calzada. Parece un lugar poco transitado, con alguna que otra cafetería y pequeños negocios de barrio. A lo lejos se puede escuchar un etéreo bullicio, que va ganando intensidad conforme vamos avanzando.

'El Palentino' aún sigue con actividad. Fotografía: Natalia Escobar
Imagen del bar ‘El Palentino’. Fotografía: Natalia Escobar

Tras unos tres minutos de ligera caminata, llegamos a la mitad de la vía. Desde aquí ya puede verse la silueta de un grupo de personas a lo lejos. Llegamos al final de la calle y nos topamos con el foco del tumulto; se trata del bar El Palentino, uno de los clásicos de referencia en los años 80 que aún sigue con vida. Unos diez o doce jóvenes de unos treinta años de media, cerveza en mano, se apartan para dejarnos paso mientras siguen conversando entre ellos.

Poco a poco nos adentramos en el local, al que es especialmente difícil acceder en un día como hoy. El añejo mobiliario que aún vemos aquí fue testigo directo de las reuniones de toda la generación de la movida y el ambiente que alberga en la actualidad, motivado por sus bajos precios, sigue siendo inigualable.

Salimos del local, no sin adversidades, y proseguimos nuestra marcha. Son las veinte horas y tres minutos y nos dirigimos ahora hacia otro de los hitos de la movida madrileña, El Pentagrama – más conocido como ‘El Penta’ -, sito en el número 4 de la Calle de la Palma. Caminamos durante unos cinco minutos por calles con aire bohemio por las que transitan los vecinos de la zona, que parecen haber salido a hacer recados de última hora. Parece un lugar muy tranquilo y agradable, en él se respira paz por doquier.

Imagen del bar 'El Pentagrama' en la actualidad. Fotografía: Natalia Escobar
Imagen del bar ‘El Pentagrama’ en la actualidad. Fotografía: Natalia Escobar

Subimos por Corredera Alta de San Pablo y, cuando llevamos cerca de un minuto de trayecto, nos encontramos con el que fuera uno de los templos de los años 80, el primer local en establecer en España el concepto “bar de copas”. Es aquí donde dieron sus primeros pasos grupos como Los Secretos, Nacha Pop, Ouka Lee o La Mode.

Hoy, el local de la contracultura madrileña aún permanece abierto. Una frase pintada en la pared nos recuerda que fue este el bar de La chica de ayer, tema que cita este lugar en una de sus estrofas.

Tanto el decorado como el ambiente que se respira en este lugar nos evoca a la época en la que alcanzó su máximo auge, a principios de los 80. El azul intenso de la barra llama la atención desde cualquier punto del interior; es, sin duda, un punto de referencia. La mayor parte de la gente porta consigo un vaso. Son varios los grupos de gente que se han formado en el interior. Unos conversan a duras penas; otros, cantan y bailan el famoso tema de Loquillo que está sonando. Parece que el tiempo no hubiera pasado en este lugar.

Con la ternura que produce ver con nuestros propios ojos que este lugar aún sigue con actividad, más de veinticinco años después de su apertura, avanzamos hacia la Calle Velarde, a pocos metros de donde nos encontramos. Mientras comentamos lo que imaginamos que fue la Madrid de aquella etapa, un hombre que pasea a su perro nos escucha atentamente y se suma a nuestro coloquio por unos momentos.

Imagen de 'La Vía Láctea' un día cualquiera. Fotografía: virtualtourist. Imagen: Natalia Escobar
Imagen de ‘La Vía Láctea’ un día cualquiera. Fotografía: virtualtourist.

Tras intercambiar opiniones con este caballero durante varios minutos, caminamos unos pasos más – hasta el número 18 – y nos topamos con otro de los iconos del movimiento, La Vía Láctea. El diseño del cartel que corona la puerta de acceso resume lo que vamos a encontrar dentro: una auténtica galaxia.

Nos adentramos en el local con la sensación de habernos remontado a la época ochentera. Son las veintiuna horas y diecisiete minutos y a esta hora aún hay poca gente. El decorado del lugar está muy logrado, parece como si estuviéramos en una nave espacial. Es, casualmente, un tema del grupo Los Planetas el que nos da la bienvenida al entrar. Pedimos uno de los clásicos cocktails de este pub mientras contemplamos una partida de billar entre amigos.

Más de una hora después, absorbidos por la magia de la música, volvemos a pisar la calle para poner rumbo a nuestro siguiente objetivo: la sala El Sol.

La sala 'El Sol' sigue ofreciendo conciertos en directo. Fotografía: variacionxxi. Imagen: Natalia Escobar
La sala ‘El Sol’ sigue ofreciendo conciertos en directo. Fotografía: variacionxxi

Con la ilusión que nos produce protagonizar el recorrido que hacían cada fin de semana los pioneros de la movida, nos dirigimos hacia la Calle Jardines. Por el camino, nos cruzamos con numerosos jóvenes que se adentran en el barrio, a contracorriente nuestra; la filosofía de la movida aún continúa vigente en este distrito.

Llegamos hasta la sala de conciertos, sita a pocos metros de la Plaza del Callao. Es este el lugar que fue escenario de las primeras actuaciones de Alaska y los Pegamoides, con Bailando, La Unión, con Vuelve el amor, o Radio Futura con su Escuela de Calor, entre otros.

Como cada viernes, hay concierto. Son las veintidós horas y esta vez le toca el turno al grupo Kitai. Nos es imposible acceder al interior del local, pero basta con observar su puerta principal para imaginar cómo es su interior. Un discreto letrero, probablemente renovado en algún momento, refleja por escrito el nombre de la sala.

Vamos ahora a por el último de nuestros propósitos. Llegamos a la Calle Padre Xifré con la esperanza de encontrar con vida el último local de nuestra lista. Tras varios minutos de intensa búsqueda a lo largo de la calle, aceptamos la realidad. Ya no queda ni rastro del que fuera el famoso Rock-Ola, que constituyó uno de los insustituibles de la noche madrileña entre 1981 y 1985.

En su lugar, en el número 1 de la vía, encontramos ahora un negocio automovilístico que nada tiene que ver con aquella sala en la que actuaban grupos nacionales e internacionales de la talla de Iggy Pop, New Order o Simple Minds.

Descripción de la ruta. Imagen: Natalia Escobar
Descripción de la ruta. Imagen: Natalia Escobar

Llegamos así al final de esta ruta de rememoración de los años de la contracultura madrileña, con la sensación de haber viajado en el tiempo durante unas horas.

El siguiente vídeo resume quiénes son los principales artistas de este movimiento transgresor del postfranquismo.

Vídeo: YouMoreTv – Espectáculo

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