Cristiano rompe el tedio

El portugués consigue su trigésimo gol esta temporada en un lanzamiento de falta. Los blancos pasan a cuartos después de derrotar a Osasuna por 4-0 en el global de la eliminatoria.

Di María conduce el balón ante Cejudo. / Agencia EFE

El Real Madrid doblegó al Osasuna en un partido casi vacío y sin trascendencia. Quizás importaba el debut de Cristiano Ronaldo tras su segundo Balón de Oro. Quizás la titularidad de Casillas, que es un goteo inconstante que solo sucede en Copa y Champions. Pero quizás, y solo quizás, porque lo cierto es que no se vio un duelo con hombría, de esos de apretar los dientes y echar hasta la última gota de sudor en un campo en ebullición, una tradición en El Sadar en los encuentros ante el Real Madrid que ayer se convirtió en excepción.

El 2-0 de la ida dejó casi sentenciado un duelo con secuela en Navarra, una tierra inhóspita para los blancos, que ya se dejaron dos puntos en la competición ligera. Solamente se semejó a aquellos partidos bravos, sin pausa y sin freno, jaleados y aclamados por el público pamplonica, en el nombre del estadio. El precio de las entradas, que era de 80 euros la más barata, ahuyentó a curiosos y animadores. El cobro a abonados tuvo también el mismo efecto sobre los parroquianos.

Solo un gol de falta de Cristiano Ronaldo rompió el tedio de la primera mitad. El Madrid no conseguía hilvanar el juego y el Osasuna se estrellaba incansablemente contra la defensa blanca, con Pepe, Ramos y Alonso barriendo todos los balones. Cristiano intentó cambiar el molde y en su primera arrancada fue zancadilleado por Oier, que recibió amarilla. Empecinado, lo intentó otra vez, y en la segunda el infractor fue Loe, también amonestado. Con la falta más cerca del área, Ronaldo comenzó su ritual. Contó los pasos, tomó aire y golpeó el balón con el empeine interior. El lanzamiento, menos espectacular que en otras ocasiones, sorprendió a Andrés Fernández, que repelió el cuero contra sus pies para que finalmente se colase en la portería. Fue el trigésimo gol del portugués en lo que va de temporada. Da igual cómo y dónde, si con la pierna o la cabeza, si a balón parado o en carrera, si cerca o lejos, porque a Cristiano no se le puede dejar un metro.

Solo reaccionó Osasuna en los últimos minutos del primer período. Primero con un tiro al palo de Álvaro Cejudo, el mejor de su equipo, y después con dos disparos de De las Cuevas y Torres que repelió Casillas. En el segundo acto el Madrid enfrío el encuentro y los de Javi Gracia no acertaron con los argumentos necearios para poder calentarlo. En el transcurso de los minutos solamente Jesé encontró la llave. El canario arrancó desde medio campo con un autopase, se zafó luego del lateral y dio el balón a Di María para que hiciese el segundo. También entraron Bale, por Cristiano, y Morata por Jesé. El galés se fue como si no hubiese venido, pero Morata abandonó el encuentro antes de tiempo, con la parte izquierda de la cara hinchada, tras un encontronazo con Puñal.

El Madrid se fue de El Sadar más cómodo que nunca en un partido para el olvido. La ventaja del Bernabéu fue un Everest para los navarros, que nunca se vieron en el encuentro. Cristiano, que hasta colaboró en defensa, fue de los pocos que se empeñó en romper el tedio de una noche fría.

Diego Fonseca Rodríguez

Periodista graduado por la Universidad de Santiago de Compostela. Experiencia en prensa impresa, prensa digital y radio. Ahora mismo en la Agencia EFE.

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