Chamberí, la estación olvidada

Decenas de personas recorren los vestíbulos y andenes del Metro de Madrid a diario. Caminando deprisa, se adentran en ese mundo subterráneo sin tener en cuenta la historia que esconden sus muros. El metro se convierte en rutina, pero ¿qué se sabe acerca de este medio de transporte? Nos adentramos en el suburbano de la capital para descubrir Chamberí, una de sus estaciones olvidadas.

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Cartel de la estación museo de Chamberí. Fuente: Estefanía Dorado

Nos transportamos al siglo XX, periodo en el que Madrid vivía su particular revolución en el transporte urbano. La revolución industrial supuso un cambio social que también se hizo notas en los medios de transporte. Los clásicos coches de puntos fueron sustituidos progresivamente por tranvías, ómnibus y automóviles.

Fue en 1917 cuando los ingenieros Antonio González Echarte, Carlos Mendoza y Miguel Otamendi tuvieron la genial idea de diseñar lo que hoy conocemos como el metro. Un medio de transporte revolucionario, que permitiría a sus usuarios transportarse de la periferia al centro de la capital de forma fácil y rápida.

Su proyecto planteaba la construcción de cuatro líneas con 14 kilómetros de recorrido a través de trenes con cinco coches que podrían llegar a transportar a 250 personas y que alcanzarían una velocidad de 25 km/h.

En 1919 se inauguró la primera línea de metro, desde Cuatro Caminos (la estación más profunda) hasta la Puerta del Sol.

Entre ellas, se encontraba la estación de Chamberí, con un diseño funcional y sencillo que logró atenuar la reticencia de algunos ciudadanos a utilizar el transporte subterráneo. Para ello, su arquitecto Antonio Palacio, utilizó azulejos de color blanco y azul cobalto con brillo. Los techos abovedados quitaban la sensación de estar bajo tierra.

La estación de Chamberí mantuvo cerradas sus puertas hasta el 2006, año en el que se iniciaron obras de restauración para su apertura posterior como museo

Tras un tiempo en funcionamiento, la estación de Chamberí cerró sus puertas al público en el año 1966 por dos motivos: la imposibilidad de ampliar la estación por su situación en curva y por la cercanía a las paradas de Bilbao e Iglesia. Hasta el año 2006, no se inició el proceso de restauración de Chamberí, una estación olvidada ahora reconvertida en un museo a través del cual se puede conocer de cerca la historia del metro de Madrid.

Aún se conservan sus antiguos muros publicitarios, las puertas de acceso al metro e incluso los puntos de venta donde podían comprarse los tickets para poder acceder.  La antigua estación de Chamberí  se ha convertido en una de las sedes de Andén Cero, el centro de interpretación de Metro de Madrid.

La estación de Chamberí recibe a diario casi un centenar de visitantes curiosos por descubrir que es lo que se esconde bajo el suelo de Madrid. Se trata de una experiencia testimonial que te transporta al corazón del siglo XX.

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