Centenares de ciclistas se toman la Cibeles el último jueves de cada mes

Se autodenominan una masa crítica y se puede interpretar de dos formas: que está a punto de estallar por tanta aglomeración, son cientos de ciclistas, pero también desde la reflexión por una movilidad sostenible que permita contrarrestar el cambio climático; en cualquier caso el último jueves de cada mes en bicis o patines ellos se toman la emblemática plaza de Cibeles en la capital española por reivindicación o simplemente diversión.

En su más reciente recorrido, el pasado 30 de septiembre, asistieron unas 300 personas para quienes ya es tradición darse cita a las 20 horas para moverse por el impulso de sus propios cuerpos en vehículos alternativos y promover su uso.

Allí se suma cualquiera, incluso llegan desde otras ciudades de España para participar en este evento donde cargan hasta con parlantes para hacer sonar música con el suficiente volúmen y convertir esta masa crítica en casi una fiesta en el concurrido centro de Madrid.

Ese fue el caso de Juanelo, quien vino desde Pamplona, en Iruña, para sumarse a la masa crítica con su ‘tall bike’, bicicleta alta en una traducción rápida al español, cuyo asiento está a 1,70 metros del suelo.

“Con esta masa buscamos reivindicar el carril bici y su uso porque cuando vamos por la ciudad nos sentimos muy agredidos por los coches. No se respeta esa vía, ni a los ciclistas, entonces salimos todos en masa para reivindicar”, contó.

Sin embargo, en esta actividad no hay un lineamiento establecido para su organización, las razones pueden ser más variadas.

“Cada persona puede tener una idea diferente de por qué está aquí. Yo puedo contar la mía: desde el año 2004, que está esto, es una especie de celebración, usamos la bici a diario y lo celebramos una vez al mes”, contó Pedro, un veterano pedaleador.

Tampoco hay líderes, si acaso algunos asistentes que colaboran para hacer más segura la movilidad del resto de la masa en el tráfico madrileño.

Lo único que, se podría decir, es oficial sobre su actividad se puede encontrar en una página web de internet (https://madrid.bicicritica.com/es/preguntas-frecuentes) que funciona solo como foro y donde son tajantes en afirmar que no hay nadie a cargo, que es simplemente la espontaneidad de los ciclistas que se suman.

“Cogemos la bici a diario y una vez al mes pedaleamos juntos en una organizada coincidencia, una celebración por un medio de transporte alternativo y más amable, una reivindicación de otra forma de moverse y de vivir la ciudad”, reiteran.

Y enfatizan, cuando alguien pretende buscarlos por esa web, en que no hay nadie a cargo, ni directores, ni jefes, son solo aglomeración.

“No hay nadie responsable de la masa crítica. Lo mejor para ‘contactar’ a la bicicrítica es ir allí el último jueves de mes o escribir un mensaje en la lista de correo”, advierten, y agregan que esa ni siquiera es su página oficial, que podrían haber otras.

Su recorridos, enuncian en la misma web, son de menos de cinco kilómetros, por lo general por Neptuno o Atocha, en un pedaleo de una hora. “Pero cualquiera es libre de entrar y salir cuando quiera”, afirman.

Explican que aunque cualquiera puede proponer una ruta, intentan que el mismo tenga un valor adicional: “Recorridos de potenciales vías ciclistas, denuncia de zonas peligrosas, llegar hasta algún espacio donde se fomente la bici urbana”.   

Pedro, el viejo ciclista que asistió a la más reciente rodada, contó que con este tipo de actividades se comienzan a obtener logros. 

“Si noto cierto cambio cultural sobre todo en las personas que conducen coches. Ahora por ejemplo tenemos algunas ventajas que hace unos años no teníamos, y una de las más importantes para mí es que podemos circular por el centro del carril y eso obliga a los otros vehículos, que nos quieran adelantar, a circular por el otro carril, con lo cual las distancias aumentan y la seguridad del ciclista incrementa un montón”, concluyó. 

¿Qué es la masa crítica?

De acuerdo con la web casi oficial de esta actividad en Madrid, el término tiene origen en Estados Unidos, inspirado en el documental The return of the Scorcher, el Retorno de los Scorcher que era como le decían a los ciclistas en el siglo XIX, cuando se inventó la bicicleta moderna.

En el film, de 1992, se narra cómo este vehículo libera a los ciudadanos, incluso con reivindicaciones feministas, y cómo surge un fenómeno, en el que en los cruces no regulados hay una aglomeración tan grande de usuarios de bicis, que todos pueden cruzar con seguridad, a eso fue lo que denominaron masa crítica.

Pero más allá, de la reivindicación o la diversión, está claro que el objetivo de estos recorridos en bicicleta seguirán siendo los mismos: evidenciar que hay una movilidad alternativa que está ayudando a las personas y también a contrarrestar el calentamiento global.

“Si pueden coger la bici a diario, que lo hagan y dejen el coche en casa porque es lo mejor para la salud y el medioambiente”, invitó Juanelo, el de la ‘tall bike’.   

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