Así se celebró el día de la Hispanidad en Madrid

Foto:Rosario Victorio

Hace 25 años, Juanita Ñauwi se despidió de sus tres hijos pequeños en medio de lágrimas y abrazos interminables, por primera vez se subió a un avión y con mucha angustia, dejó su querida Bolivia para llegar al viejo continente. Desde ese día, España se convirtió en su nuevo mundo, pero Juanita nunca ha podido olvidar su tierra.

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Así, el pasado 12 de octubre ella y cientos de sudamericanos llegaron hasta la plaza puerta del sol de Madrid para festejar el día de la hispanidad en España. Su hermoso traje de “La Morenada” de colores fosforescentes y brillantes, representan la alegría de su cultura. Polleras que son admiradas por los españoles y por más turistas, quienes no se limitan y le piden muchas fotos.

“La tierra no se olvida. Me parece increíble pensar cuánto tiempo ha pasado, tan alejada de mi familia, de mis hijos, de mi esposo, de mis padres. Yo extraño todo de Bolivia, pero acá me ha ido muy bien. Hoy voy a bailar con todas mis fuerzas quiero que todos conozcan a mi país”, me cuenta Juanita mientras su compañera peruana le termina de trenzar su largo cabello negro azabache con cintas de colores.

Foto:Rosario Victorio

El día de la Hispanidad se implantó hace muchos años en España, pero también lo celebran los sudamericanos que viven acá. Nosotros hemos llegado hasta estas tierras lejanas con la misión de conquistar y enamorar a este país, con nuestro trabajo, dedicación, siempre orgullosos de nuestra cultura con bailes y cantos, que está muy arraigados en nuestra sangre.

Foto:Rosario Victorio

“Yo llegué a España cuando tenía 7 años y he visto como mis padres han trabajado día y noche para sacarnos adelante. Yo ahora soy una profesional y quiero entregarles todo lo que me han dado. Por más que yo haya venido muy cría a Madrid, soy boliviana, aprendí las danzas y amo mi país”, asegura María, la hermosa paceña que deja ver sus voluptuosas curvas, en su diminuta pollera blanca.

Foto:Rosario Victorio

A su costado su compañero de baile, un robusto boliviano de piel cobriza, realiza unos pasos acrobáticos haciendo sonar los cascabeles de sus botas, a ritmo de “La Morenada”. Las españolas lo miran asombradas de su fuerza.

Y a lo lejos, se van formando los bailarines, ya es hora del pasacalle y los cantos se escuchan con fuerza… “el año que viene volveré a bailar por ti, el año que viene volveré a soñar por ti. Suenan las matracas de este pobre corazón, mira morenita ilidio de mi amor…”

Foto:Rosario Victorio

Una a una las escuelas de baile comienzan a desfilar por las principales calles de Madrid y todos quedan asombrados. El pasacalle cumple su objetivo unificar dos mundos con culturas completamente diferentes, la historia no da marcha atrás pero el futuro se muestra más esperanzador. ¡Que viva el orgullo americano!

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